Mientras Los Toros del Este estuvieron ganando el partido a Las Águilas Cibaeñas, nunca les preocupó el roster presentado por Las Águilas y APROBADO por la LIDOM, pues estaban convencidos del triunfo de Los Toros.
Los Toros solo activaron la opción de protesta, cuando se vieron muy debajo en la pizarra de cierre del juego.
Lo anterior evidencia mala fe de Los Toros al protestar el juego perdido por 4 carreras, y parcialidad de la LIDOM al anular un juego ganado en el terreno por Las Águilas.
Si Los Toros hubiesen ganado el juego no lo hubiesen protestado en su contra, ni la LIDOM lo hubiese anulado en contra de Los Toros, es decir, que si Toros ganaban entonces Toros y LIDOM no se daban por enterados del error en el roster APROBADO por la LIDOM, pero si Toros perdían entonces Toros y LIDOM sí se daban por enterados del error en el roster APROBADO por la LIDOM, y anulaban el juego.
La actuación de Los Toros y de la LIDOM resta crédito a la LIDOM que APROBÓ el roster presentado por Las Águilas y que supuestamente se enteró del error luego de la protesta de Los Toros, y resta crédito a Los Toros que pudieron protestar el roster de Águilas antes del inicio del juego.
Protestar administrativamente un juego, después de perderlo en el terreno de juego, es poco elegante.
Anular un juego ganado, después de usted APROBAR el roster presentado, es parcialidad poco elegante.
Si usted aprobó un roster que contenía un error, el error administrativo pasa a ser suyo, porque la REVISIÓN antes de APROBACIÓN, es su función indelegable.
Si usted perdió un juego en el terreno, admita que lo perdió.
Debemos erradicar la mala práctica de arrebatar al perder.
En el mandato de Vitelio Mejia la LIDOM ha perdido mucho prestigio y fuertes patrocinadoras. Con lo ocurrido hoy se hunde aun mas la institución
Que pena y que vergüenza que tengamos este tipo de personalidades frente a nuestro Deporte Rey Nacional y uno de los mas seguidos
Amigos, @LIDOMRD es, hoy por hoy, la liga invernal más observada por MLB y por la industria del béisbol en la región. Lo ocurrido con el juego anulado y posteriormente reprogramado entre Toros y Águilas no deja una buena impresión institucional.
Dicho esto, el punto de fondo es: errores administrativos de este nivel no pueden ocurrir en una fase tan crítica y mucho menos en un club histórico, ni en una liga que exige estándares de Grandes Ligas.
La credibilidad no se sostiene solo con decisiones correctas, sino con controles previos, protocolos sólidos y cero margen para fallas evitables.
Cuando el béisbol del mundo observa, la exigencia es mayor.