Esta noche casi muero, no había miedo Padre mío. Tú y mamá me despertaron de la pesadilla y poco a poco volví a recuperar el oxígeno. ¿Qué me falta por hacer?
Siempre hay una sonrisa que puede cambiar tu día y una ayuda tan necesaria. Gracias, Padre, por mandarme estas manitas de ángel para hacer mi vida más relajada. Gracias por hacerme saber amada. La cruz pesó menos hoy. 🙏🏻