Jesús conoce nuestras fortalezas y nuestras debilidades, y está siempre preparado para cuidar de nosotros, para sanar las llagas de nuestros errores con la abundancia de su gracia.
Cuando vayas a dormir, acuérdate de algo bonito que te pasó hoy, acuérdate de la gente a la que amas, de los que te aman. Hoy sería bueno dormir pensando en cosas bonitas, porque esas cosas bonitas son las que en verdad importan.