El Polaco se metió donde nadie quería entrar. Recorrió los lugares más recónditos del país para rescatar perros del abandono, el hambre y el horror.
Más de 800 vidas salvadas. Les dedicó su vida.
Ojalá su refugio pueda seguir en pie y su enorme trabajo continúe.
La que cuida también necesita que la cuiden.
La que da sorpresas también necesita recibirlas.
La que piensa en todo el mundo también necesita que piensen en ella.