Ya se hizo el experimento y las cifras hablan por sí solas.
🇰🇷 Corea del Sur apostó por el capitalismo. Hoy es una de las economías más prósperas del mundo.
🇰🇵 Corea del Norte apostó por el comunismo. Hoy está atrapada en la pobreza y el estancamiento.
Fin del debate.
La subida del precio de la vivienda es un síntoma de la insuficiente oferta de vivienda en relación con la demanda. Se quiere bajar el precio construyendo más viviendas porque construyendo más solucionas el problema de fondo (escasez de vivienda) y por tanto el síntoma (precios) se atenúa.
Si tienes 10 unidades de un producto y lo demandan 100 personas, el precio por unidad tenderá a subir hasta que sólo 10 personas quieran ese producto o puedan pagarlo. El Estado puede impedir que el precio suba, pero eso no hará que las 100 personas accedan al producto si solo hay 10 unidades del mismo. Es más, si impides que el precio suba, también estarás destruyendo los incentivos para que se produzcan más de 10 unidades.
Ahora bien, que el precio suba no es garantía de que se produzcan más unidades si el Estado lo bloquea o encarece mucho el coste por unidad. He ahí el tema a remediar.
Esta mañana he encontrado una nómina vieja de mi padre revisando papeles de casa.
Marzo de 1992, ingeniero jovencito con 6 años de experiencia. Casado, con dos hijos e hipoteca en Madrid.
Por curiosidad me he puesto a hacer cálculos, y me ha dado permiso para compartirlos.
El bruto del mes eran 615.704 pesetas. Ajustando a IPC, hoy serían 120.000 € brutos al año equivalentes. Un ingeniero con ese mismo perfil cobra ahora entre 35.000 y 45.000 €.
Un tercio. Un puto tercio del sueldo real que tenía mi padre con su edad.
Pero donde la trampa se ve más clara es en la fiscalidad.
Mi padre, sumando IRPF y Seguridad Social, soportaba una carga fiscal efectiva del 27% sobre su bruto (24% IRPF + 2,7% SS, porque cotizaba al tope máximo). Le quedaban netos el equivalente a 87.000 €.
Un ingeniero hoy con 40.000 € brutos soporta una carga total del 22% (16% IRPF + 6,5% SS) y le quedan apenas 31.000 € netos.
Mi padre vivía con casi tres veces más renta disponible.
En el mismo país. En la misma ciudad.
¿Que hoy se paga menos porcentaje? Lógico, ganando un tercio, claro que el porcentaje baja.
Por el camino, eso sí, se cargaron las deducciones que protegían a la clase media como por ejemplo la deducción por vivienda habitual que desapareció para nuevas compras en 2013.
Y si por algún milagro alcanzas hoy los 120k equivalentes que cobraba mi padre, soportarías un 35% de carga fiscal total en vez de su 27%.
Ocho puntos más por el mismo sueldo real.
¿De verdad vivimos mejor?
Los datos dicen una cosa. La narrativa que nos venden, otra.
Mises obliterated the entire socialist project in 1920 with one devastating insight: "Where there is no free market, there is no pricing mechanism; without a pricing mechanism, there is no economic calculation." The socialists spent the next century pretending this problem didn't exist while their economies collapsed around them.
And yet here we are, watching politicians promise they can "fix" healthcare, housing, and energy markets through central planning. They can't even calculate the cost of their own programs correctly — how exactly are they going to allocate resources across an entire economy?
Every Venezuelan breadline, every Soviet grain shortage, every Chinese famine was just Mises being proven right in the most brutal way possible. But sure, let's try democratic socialism this time. What could go wrong?
Estoy viendo la final con este ambiente, es lo más histórico que me ha pasado jamás
Uno se ha dirigido al baño diciendo que él también va a ‘Romper servicio’
Estoy con la libreta y el boli tomando nota…
Exacto. La paradoja que enuncia Rufián -“los tolerantes debemos ser intolerantes con los intolerantes”- es una frase que suena sofisticada en boca de alguien que ha leído el título de Popper sin leer a Popper. Pero más allá del eslogan, revela el daño colateral de una educación estatal convertida en catequesis emocional: sin filosofía, sin lógica, sin ética ilustrada, la cabeza se convierte en un órgano de respuesta reflejo, un músculo blando que se agita ante consignas como si fueran descargas dopaminérgicas.
El problema no es que se defienda la tolerancia -eso sería civilizatorio-, sino que se usa esa defensa como justificación para censurar, excluir y castigar toda disidencia, en nombre de una “diversidad” que ya no admite divergencias. Es la intolerancia institucionalizada bajo el disfraz de la virtud, el control moral disfrazado de progreso, la policía del pensamiento con perfil de influencer.
Y todo esto es posible porque el monopolio estatal de la educación ha expulsado a la filosofía como disciplina estructural. Ya no se enseña a pensar, se enseña a sentir bien. Ya no se enseñan silogismos, se enseñan hashtags. El resultado: una sociedad gobernada por discursos precocinados, incapaz de enfrentar dilemas complejos porque carece de herramientas para el pensamiento abstracto.
En vez de enseñar a los jóvenes a dudar, a argumentar, a soportar el peso de las ideas que no les gustan, se les entrena para identificar microagresiones, gestionar emociones y repetir lemas como mantras salvadores. No es un sistema educativo: es un dispositivo de ingeniería emocional.
Por eso la frase de Rufián no es solo un error conceptual: es un síntoma de una enfermedad epistemológica más profunda. Una sociedad que deja la filosofía fuera del aula termina confundiendo el deseo de justicia con el placer de castigar, y la tolerancia con la imposición de una única sensibilidad moral aceptable. Esa es la nueva ortodoxia: sentimental, punitiva y peligrosamente acrítica.
Bienvenidos a las guerras de cuarta generación:
donde no se lanzan bombas, sino adjetivos;
no se queman libros, se llenan de glitter posmoderno;
no se persigue al individuo, se le disuelve en identidades estadísticas.
No hay necesidad de Gulag cuando tienes trending topics.
No hace falta un comité de censura cuando el alumno ya viene programado con la culpa del opresor y el algoritmo del victimismo.
La filosofía occidental, con su insolencia crítica,
la democracia liberal, con su defensa del individuo,
y el libre comercio, con su herejía de la autonomía,
son las nuevas herejías que deben ser canceladas
por sacerdotes de lo emocionalmente correcto y comisarios del relato.
No, Rufián. No eres el paladín de la tolerancia.
Eres el síntoma de su descomposición.
Un bufón con pretensiones de inquisidor,
el resultado final de una educación sin filosofía,
donde pensar duele más que obedecer.
Gracias, de verdad,
por recordarnos
que el verdadero enemigo ya no lleva uniforme,
ni bandera, ni himno.
El verdadero enemigo sonríe desde el plató,
tuitea desde el despacho,
y educa desde el Estado.
Bienvenidos a las guerras de 4G contra la filosofía occidental,
su democracia liberal, su libre comercio y el individuo.
No, Rufián. Gracias por mostrarnos la amenaza que se esconde en las entrañas del dismorfopostmarxismo™️.
Hay días en que uno tiene la impresión de ir a bordo de un autobús de suicidas. Un presidente de España que boicotea la Vuelta a España. Un delegado del Gobierno en Madrid que celebra que les partan la cara a veinte de sus policías. Un ministro del Interior que desaparece en cuanto surge un problema. Una oposición paralizada como un conejo ante los faros de un automóvil, recibiendo bofetadas y tartas en la cara como un payaso de circo. A bordo de ese autobús lleno de suicidas habría gritado hace años: "¡Paren, que me bajo!". Ahora, sin embargo, lo que tengo es curiosidad por ver qué ocurre cuando todos nos vayamos al carajo por el acantilado.
Si suena como que se está demoliendo un Estado, tiene aspecto de que se está demoliendo un Estado y a todos parece que se está demoliendo un Estado, no hay duda de que se está demoliendo un Estado. Cuando se acaben los conejos de la chistera no va a quedar piedra sobre piedra.
@MDMArio02 @Espball Como español regalo la casa de @mdmario02 y a su madre a cambio de que en la península no haya ninguno de estos, pero no por racismo sino porque es nuestro continente
@argos20x@pabloharour Lo dice allí donde reduce varias formas de violencia castigadas proporcionalmente, a una sola forma castigada de una forma única, y que hace que los que ya estaban en la cárcel con penas altas, ahora puedan pedir reducción de condena. Pones a legislar a analfabetas y pasa esto