No me desagradan los detractores miserables que pretenden denostarlo.
Alguien que vivió cómo él no tiene por qué ser recordado unánimemente bien. Merece el honor del desprecio de los despreciables, tal como Evita o el Diego.
Porque no es de ellos.
El Indio es nuestro.
"Eso de que el hijo de un obrero no puede ir a la universidad es mentira. Mis tres hijos pudieron estudiar siendo yo un obrero de la construcción, por eso estoy acá apoyando".
Un testimonio en primera persona de la movilidad social ascendente gracias a la universidad pública.