Tanta solidaridad, unidad, hermandad, bondad y tantas cosas buenas, que ha hecho cada uno de nosotros de una u otra forma, para ayudar y aportar algo, tiene locos a los usurpadores demoníacos
El fenómeno se llama "hipercorrección lingüística" y se refiere a gente que trata de hablar mejor o intenta mostrar mayor prestigio social, económico o cultural, utilizando palabras o reglas que le suenan más refinadas pero que son incorrectas.
Es mentira que "solo ponen las gallinas". Muchos padres y educadores se equivocaron con esa lección.
El "verbo" poner tiene 44 acepciones. Es riquísimo y tiene muchos usos.
https://t.co/PCSxrROjGB
El verbo colocar solo tiene 6 acepciones. Está limitado.
https://t.co/GDD9j3j7uf
Por eso no pueden ser usados como sinónimos en todas las acepciones sino solo en unas pocas. Las personas no van a sonar más educadas ni de una mayor clase social al preferir el verbo "colocar" porque "poner" les suene pobre o sin prestigio. Este error no solo ocurre en la calle sino también en medios de comunicación, que amplifican la modelación del lenguaje.
Por el contrario, aunque el lenguaje es dinámico y se adapta, la hipercorrección puede hacer que la gente sea percibida de peor forma por ese intento de resaltar algo que no cuadra y que hace ruido. Al mismo tiempo, ese deseo de "hablar bien" de forma forzada nos puede indicar que estamos en un contexto en el que la gente se siente presionada por demostrarle a los demás algún estatus superior. Hasta eso toca superarlo.