Que bonita la gente que no aparenta desinterés, que si te quiere, te lo dice de frente, que si te extraña, te busca, que si te quiere en su vida, te lo demuestra.
Todos tenemos a ese amigo/a con la que éramos inseparables y nos la pasábamos poca madre, pero que hoy solo es un conocido más.
Y es mejor así, a la distancia.
Me hubiera gustado conocerte en otra época, en una en la que ninguno de los dos se tuviera que preocupar por alguien más.
Espero en otra vida podamos coincidir con tiempo.
Lo manifesté cientos de veces, y cientas más me enojé porque no se cumplía, lo que no entendí en ese momento es que las cosas pasan cuando deben, no cuando uno quiere.
Después unos cuantos golpes, unas tantas heridas y unas cientos de cicatrices llegó él, con su dulzura y amor a llenarme de flores las grietas que había en las cicatrices, a tapar las heridas con sus besos y a borrar los golpes con caricias y amor.