las mujeres que saben trabajar y amar de verdad, no se derriten por dinero, se derriten por respeto, cuidado, amor verdadero y responsabilidad afectiva.
Uno irradia lo que es por dentro.
Si te ves dulce, amoroso y luminoso por fuera, es porque por dentro eres amor.
La pureza se nota en los ojos, en la piel, en la dulzura al hablar y en los movimientos llenos de gracia.
La energía no miente