Muchos odian al señor Abelardo, incluso mas que a Uribe.
Yo no lo odio.
Me da asco, me da grima, me da nauseas, me produce un malestar y un desagrado difícil de describir con palabras.
Para mi, ni siquiera es digno de odio.
Te amo Bogotá, nunca facha, nunca ciega, siempre revolucionaria, soñadora, humilde, respetuosa. Después de todo, ningún lugar de Colombia se quedará sin apoyo de la capital, de la fría, de la que recibe a diario a miles y miles de personas con grandes sueños, que lindo. 🥹
La pareja que murió abrazada bajo los escombros en Pereira o la chica que murió enterrada abrazada a su perrito.
No me vengan con el cuento de que a este mundo no lo mueve el amor, porque por amor la gente deja su propia vida.
El presidente del país en plena emergencia por un terremoto rechaza ayuda internacional, prioriza reconstruir iglesias, pone a la esposa a recoger plata; y además se mete en líos diplomáticos y bombardea civiles. Y no lleva ni una semana de presidente