No le temo mucho a la muerte, pero el lunes 10 de agosto a las 7:34 am entendí que si le tengo muchísimo miedo, pero no a la mía, sino a la de las personas que amo.
Hoy pedí un repartidor por la app y llegó sin decir una palabra. Ni un saludo, ni confirmó mi pedido, nada. Se quedó parado en la puerta, mirando el piso, con la bici apoyada contra la reja. Estuve a punto de calificarlo con una estrella por mal trato. Después vi algo en la mochila térmica.