Mucha gente no votará por convicción, sino por rechazo. No eligen lo que consideran mejor, sino lo que más se parece a lo contrario de aquello que odian. Cuando el voto nace del resentimiento y no de la reflexión, la democracia pierde.
Hay dos tipos de gente:
— Los que se la pasan pendientes de lo que hacen los demás y andan hablando mierda de todo el mundo.
— Los que camellan juiciosos para que el trabajo hable por ellos.
Cuando algo es mediocre toca defenderlo.
Cuando algo es de calidad, se defiende solo