Aprende a dar gracias por todo. Por las cosas buenas que tienes en tus manos, y también por aquello que quizá te dolió, pero te enseñó a ser más fuerte.
Gracias Dios porque nunca me ha tocado ser de las mamás que escriben a pedir información sobre alguna actividad. Mi hija siempre sabe dar razón de lo que es y lo que no es.