⭕️ Reflexión antes de dormir 74. (10-7-2026)
#ReflexionAntesDeDormir
IMBÉCILES, PERO SOSTENIBLES
Quizá el símil no sea el más oportuno con la que está cayendo, pero estamos recogiendo exactamente lo que hemos sembrado… o, mejor dicho, lo que hemos dejado de sembrar.
Ante el primer gran incendio forestal que estamos sufriendo este verano en Almería, cuyo balance de víctimas aún desconocemos, las reacciones pueriles y las explicaciones simplistas no se han hecho esperar. Sin embargo, muy pocos parecen dispuestos a plantear una reflexión que vaya más allá del relato dominante.
El consenso progresista ha conseguido algo inquietante: convertir en dogma determinadas ideas y hacer que quienes las comparten las acepten sin cuestionarlas. Pero también ha logrado que quienes discrepan callen por miedo a la descalificación. Ese silencio cuesta vidas.
El campo, uno de los grandes perjudicados de esta deriva regulatoria (sé muy bien de qué hablo), lleva años sufriendo un abandono progresivo provocado por una burocracia creciente y unas exigencias cada vez más difíciles de asumir. El resultado es evidente: cada año aumenta el riesgo y los daños. Mientras tanto, una parte de la sociedad encuentra suficiente explicación en atribuirlo todo al cambio climático, sin detenerse a analizar nada más.
Un monte sano necesita gestión. Necesita actividad humana. Necesita agricultores cultivando y ganaderos aprovechando el territorio. Durante siglos, esa combinación permitió mantener limpios los montes y reducir la carga de combustible vegetal que hoy convierte muchas zonas en auténticos polvorines.
No hacen falta inversiones multimillonarias para aumentar indefinidamente las flotas de hidroaviones o los recursos de extinción, aunque sean necesarios. La mejor política contra los incendios empieza mucho antes de que aparezca la primera llama: consiste en permitir que el campo vuelva a ser rentable y que quienes viven de él puedan trabajar sin verse asfixiados por una montaña de regulaciones administrativas, fiscales, burocráticas y medioambientales.
Cuando la normativa convierte en una carrera de obstáculos cualquier explotación agrícola o ganadera, el resultado termina siendo siempre el mismo: abandono. Y un monte abandonado acumula combustible hasta que, tarde o temprano, acaba ardiendo.
No, el campo no se está muriendo por sí solo. Lo estamos matando.
¿Quién va a plantearse iniciar una explotación ganadera o poner en marcha un cultivo cuando sabe que tendrá que enfrentarse a una maraña de permisos, inspecciones, costes, impuestos y obligaciones que, en demasiadas ocasiones, hacen inviable el proyecto antes incluso de comenzar?
Luego nos preguntamos por qué se vacían los pueblos.
La respuesta quizá sea mucho más sencilla de lo que algunos quieren admitir. No es que los españoles no quieran dedicarse a la agricultura o a la ganadería; es que cada vez resulta más difícil hacerlo. Entre aceptar un empleo que garantice un sueldo, aunque sea modesto, o lanzarse a emprender en el sector primario para convivir con una presión administrativa constante procedente de todas las administraciones —desde la Unión Europea hasta los ayuntamientos—, muchos optan por la primera opción.
Los incendios seguirán existiendo porque siempre habrá imprudencias, negligencias o acciones deliberadas. Pero si cada verano son más devastadores, quizá convenga preguntarse si el problema empieza mucho antes del fuego.
Porque la verdadera sostenibilidad del campo no consiste únicamente en aprobar nuevas estrategias o multiplicar los documentos oficiales. La auténtica sostenibilidad es permitir que agricultores y ganaderos puedan desarrollar su actividad, cuidar el territorio y mantener vivas unas prácticas que, durante siglos funcionaron.
Quizá antes de buscar todas las respuestas en el clima convendría mirar también hacia las decisiones políticas que han ido expulsando poco a poco a quienes mejor conocían y cuidaban el campo.
Pablo Cambronero. Mañana más…
Fui director de departamento (1998-2002) de la extinta UPV-EHU: Filosofía de los Valores. Descubrí que la secretaria se tomaba muchas semanas de baja bien encajadas con puentes y vacaciones; su marido conserje, ídem. Pedí una investigación. El médico de empresa no quiso saber nada y ahí se acabó la cosa; las bajas siguieron igual o más.
Tal día como hoy secuestraron a nuestro compañero concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco, dos días después fue cruelmente asesinado por terroristas de ETA.
Días que jamás olvidaremos y que los más jóvenes deben conocer.
Siempre te recordaremos querido Miguel Ángel
#INMEMORIAM🌹
Hoy toca retuitear esto...
Ni olvido ni perdón.
"Estimados amigos, soy José Luis Rancaño, de La Dalia Films, productora del cortometraje “27 Minutos”.
El 6 de enero de 1979, día de Reyes, ETA mató a tiros en Beasain a un guardia civil y a su novia de 24 y 20 años, que iban a casarse en verano.
Después de dispárales en su coche, mientras se desangraban, el claxon sonó durante 27 minutos, sin que nadie fuera a auxiliarles.
Este cortometraje es un pequeño homenaje a los “novios de Cádiz”, Antonio y Hortensia
Ella fue la primera mujer asesinada por la banda por ser pareja de un agente.
Contra el proceso de blanqueo de la banda terrorista ETA, nos gustaría dar toda la visibilidad posible a
“27 Minutos”.
Pedimos que lo compartáis con las personas de vuestro entorno y en redes sociales utilizando #27minutos para contrarrestar el del pasado día 22 de septiembre en que se estrenó del documental “No me llame Ternera” del periodista Jordi Évole, durante el Festival de Cine de San Sebastián.
Nuestro cortometraje no cuenta con ayudas o subvenciones públicas y nunca se podrá ver en plataformas comerciales ni en televisiones públicas ni privadas.
“27 Minutos” es una obra contra el olvido y un sincero homenaje a todas las víctimas de la banda terrorista ETA.
MUCHAS GRACIAS POR VUESTRA COLABORACIÓN CONTRA EL PROCESO DE BLANQUEO DE LA BANDA TERRORISTA ETA."
Link de “27 Minutos”: https://t.co/vfI1SCAf0s
Hoy nos dejó Bonnie Tyler…
“Al principio odié mi voz después de la operación. Lloré cuando la escuché por primera vez. Pensé que mi carrera había terminado. Pero con el tiempo me di cuenta de que esa voz ‘rota’ era lo que me hacía diferente. Y ser diferente fue lo mejor que me pudo pasar.”
Bonnie Tyler siempre habló con honestidad sobre cómo su voz cambió radicalmente tras una operación en las cuerdas vocales en 1976. Lo que en un primer momento vivió como una tragedia, terminó convirtiéndose en su mayor fortaleza. Esa voz rasgada, imperfecta y única fue la que la llevó a vender millones de discos y a convertirse en un icono de los 80.
Su historia es un recordatorio de que muchas veces lo que creemos que nos rompe, puede ser precisamente lo que nos hace irrepetibles.
Descansa en paz, Bonnie. Tu voz imperfecta sigue siendo una de las más poderosas y reconocibles de la historia de la música. 🎤🖤
@mejoreszasca También nos costaba imaginar que, ante la muerte de 44 personas por el mal estado de una vía, el ministro responsable en lugar de dimitir dijera que lo atacan porque lo está haciendo de fábula.