Guardería gratis a quien puede cuidar de sus hijos, guardería de pago para el que no puede cuidarlos porque está ocupado generando impuestos para mantener a los anteriores. La España de la última década es esto.
Hoy la Iglesia nos presenta un Evangelio que adquiere una fuerza especial para Venezuela:
«En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos lo despertaron, diciendo: “Señor, sálvanos, que perecemos”. Él les respondió: “¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”. Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.» (Mt 8, 23-27).
Después del terremoto, muchos venezolanos sienten que la tormenta no termina. Hay quienes han perdido seres queridos, su hogar, su trabajo o la tranquilidad. A esa tragedia se suma la fragilidad de un país que lleva años acumulando crisis y que hoy enfrenta un desafío de reconstrucción para el que no bastan los recursos materiales, que además, no tenemos.
El Evangelio de hoy no niega el dolor ni minimiza el miedo. Nos recuerda que incluso en la noche más oscura, Cristo permanece en la misma barca. La esperanza cristiana no consiste en creer que todo saldrá bien de inmediato, sino en confiar en que el miedo no puede tener la última palabra y en que cada gesto de solidaridad, servicio y compasión también es una forma en la que Dios actúa.
Que el Evangelio de hoy nos anime a seguir acompañando a quienes sufren, a sostenernos unos a otros y a pedir por Venezuela.
¿Cómo se agradece algo así?
Ha habido varios países que han enviado equipos, pero dentro de todos ellos, los guanacos están dejando fama de héroes por donde pasan.
Chapeau!
Todos queremos ayudar pero en momentos como este, la solidaridad también exige responsabilidad. Lo más útil es canalizar las donaciones a través de organizaciones serias, con experiencia y capacidad para distribuir la ayuda donde realmente se necesita. Donar a personas o influencers, o intentar movilizar ayuda por cuenta propia, solo aumenta el riesgo de desorden, duplicidades y falta de transparencia.
La prioridad es que cada aporte llegue de forma eficiente a quienes más lo necesitan.
Algo que quiero añadir acá es que es impresionante cómo no hay un solo militar en videos de rescates y operaciones.
Ya desde el 3 de enero sabíamos que eran unos cobardes pero es que encima son unas plastas de mierda inútiles. Solo sirven para montar alcabalas y joder.
Corporation: "We made $4B but spent $3.9B so we only owe taxes on $100M."
Government: "Totally reasonable."
You: "I made $60K but spent $58K on survival."
Government: "You owe taxes on $60K."
You: "That's not—"
Government: "File by May 15."
Leo personas que, ante la crítica por la incorporación de sujetos corrompidos en Panamá, nos dicen:
a) así es “la política”
b) eso lo mandaron las fzas interventoras
Sobre lo segundo, poco puedo decir, pero creo que la idea roza la ficción.
Sobre lo primero, en cambio, sí me atrevo a decir algo.
Hay quien se lee el Príncipe y algo de Carl Schmitt y sale a diagnosticar el mundo bajo la óptica de un realismo descarnado, una perspectiva casi de la selva.
La política, conducción de intereses individuales y colectivos, ha cambiado mucho en nuestras sociedades y, hecha en democracia, solo puede existir realmente cuando existen contrapesos institucionales (checks and balances) y accountability, algo como “responsabilidad por la ejecución de funciones”.
Sin eso no hay política de nada sino imposición brutal o práctica de fuerzas. Eso, por cierto, es casi lo único que conoce Vzla, de lado y lado, desde hace décadas. Quien puede, se adapta. Si no, debe retirarse. Eso NO es política: es autoritarismo, suave o duro.
Sentar delincuentes y/o personas que deben rendir cuentas ante la justicia, ni es “política” ni es “unidad”.
Es el reacomodo de actores corrompidos que, para estar allí han pagado, pactado o contribuido con algo.
Vzla en cambio, intervenida como está, puede usar este momento para limpiar la casa y ordenar los muebles.
Esto no es idealismo, sino directo y puro pragmatismo.
De otro modo, sin revisar procesos terminaremos con similares resultados a los actuales, mas miseria y mucho tiempo perdido.
—Contrato no. Que me quitan la ayuda del Gobierno.
Eso me dijo la chica que iba a cuidar a mi abuela.
Martes, 18:00.
Entrevista en casa.
Tiene experiencia, el perfil encaja.
Pasamos a los números.
—Sueldo fijo. Contrato indefinido, alta en Seguridad Social, todo legal.
Sonríe… y lo suelta:
—Ah, no, contrato no. Que me quitan la ayuda del Gobierno.
Mi madre se queda clavada.
—¿Cómo que no quieres contrato?
—Quiero seguir cobrando la ayuda.
Si cotizo, me la quitan.
Me pagáis en mano y todos ganamos.
Seguimos hablando.
—Necesito hacer mucho dinero para enviar a mi país.
Definitivamente,
somos los pagafantas del que viene de fuera y lo tienen normalizado.
Nos cuenta:
Está construyendo una casa en su país.
Mantiene a su familia allí.
Y quiere ahorrar para montar un negocio… allí.
Es decir, viene, nos exprime y se pira.
Sencillo.
España paga la ayuda.
España pone la sanidad.
España pone la residencia, los colegios, las carreteras.
Y el dinero se va fuera.
Le digo que no, que no estoy de acuerdo y no voy a contribuir en ello.
Se levanta ofendida, coge el bolso y me suelta:
—Pues suerte, porque así no vas a encontrar a nadie.
Y tiene toda la razón. Esa es la tragedia.
Pero ojo.
El problema real no es esta chica intentando sacar tajada.
El problema es el sistema parásito que hemos montado.
Un sistema tan retorcido
que asfixia a impuestos a los que levantan la persiana cada mañana...
para financiar a miles de personas que se niegan a trabajar legalmente.
Miles cobrando sin trabajar.
Otros trabajando sin cotizar para no soltar la paguita.
Fuga de capital mes a mes a otros países.
¿Qué retorcido negocio es este para España?
Te crujen a impuestos a ti para construirle la casa a alguien a 8.000 kilómetros.
Pero eh, no te quejes.
Sigue fichando a las 8 en punto,
paga tu IRPF calladito
y no rechistes,
que si no, eres un facha insolidario.
Seguid aplaudiendo el Estado del Bienestar.
El bienestar de los que no aportan,
pagado con la sangre de los que no pueden más.
35 años, copa en mano, barrio de moda.
—Es imposible alquilar.
Los caseros son unos parásitos.
El Estado tiene que intervenir YA y fijar los precios.
Te suena el discurso, ¿no?
Mientras, en el bolsillo lleva un iPhone de 1.200€ a plazos.
Paga 80€ al mes en plataformas que ni usa.
Cena fuera 2 veces por semana en el mismo barrio donde “no puede” vivir.
Y ya está mirando vuelos a Tailandia para agosto.
Pero el problema es el “casero especulador”.
Le preguntas dónde busca piso.
No falla:
—Hombre, en el centro. Donde pueda salir y hacer planes.
Traducción:
quiero vivir en zona top con sueldo normalito.
No está enfadado con el mercado.
Está enfadado con la realidad.
Porque lo que quiere no es pagar un alquiler más justo.
Lo que quiere es que el Estado obligue a otro a financiarle el capricho de vivir en el barrio de moda.
Sacas la calculadora (la de verdad, no la ideológica):
—Con lo que te dejas en cenitas, caprichos y postureo, podrías pagar un alquiler normal… en un barrio normal.
Se pica:
—Es que no es justo tener que renunciar a mi estilo de vida por un piso.
La vivienda es un derecho.
La frase que nadie le ha dicho a la cara es esta:
No tienes un problema con el capitalismo.
Tienes un problema con las matemáticas.
Quieres el estilo de vida de un directivo
con el sueldo de un becario.
Y como no te salen las cuentas,
en vez de ajustar gastos,
prefieres que Papá Estado apriete al propietario
para que tú sigas quemando el sueldo en experiencias.
Tu libertad para fundirte la nómina en ocio es sagrada.
La libertad del casero para decidir qué hace con SU propiedad te parece fascismo.
Luego vendrán los ofendidos:
—Es que los sueldos son una mierda.
—Es que la vivienda debería ser pública y barata.
Todo eso puede ser verdad…
y a la vez también puede ser verdad esto:
No puedes tenerlo todo,
al precio que quieres,
donde quieres,
sin renunciar a nada
y encima exigiendo que otro ponga la diferencia.
A eso no se le llama derecho.
Se le llama inmadurez.
Hayek era austríaco y su generación vio disolverse en el aire aquel mundo donde nació.
“Cuanto más civilizados nos volvemos, más relativamente ignorante es cada individuo, de aquellos hechos de los que depende el funcionamiento de su civilización”.
Llevando el tema a nivel personal, es difícil pensar un triunfo mayor para Marco Rubio que presentarle a sus padres, a los cubanos del mundo y a toda Hispanoamérica, el fin de la mas feroz, abyecta y despiadada tiranía después de la urss: el régimen cubano.
Manera de honrarlos.
Alguna vez pude usar los servicios de la sanidad española.
Su calidad dejaba a otros países (Alemania, Inglaterra, etc) en el aparato.
Ahora es objetivo de destrucción de una izquierda que, de seguro, la irá demoliendo poco a poco.
Son insaciables.
Pero los siguen reeligiendo.
"Nacho Redondo" es tendencia por lo que pasó en una de sus presentaciones de su gira “traumas”.
Un joven contó explícitamente cómo fue torturado a los 13 años en el helicoide, durante las protestas del 2018.