Te lo voy a explicar con peras y manzanas: la Copa del Mundo es lo más grande que existe. Yo cambiaría cualquier título por una Copa del Mundo. Pero si se me aparece el genio de los deseos y le pido como deseo ser convocado para la próxima Copa del Mundo y resulta que mi selección la termina ganando, seré inmensamente feliz, pero no seré tan gilipollas de pensar que eso me convierte en mejor jugador que Cristiano Ronaldo. Ni tampoco me convertiría en mejor jugador que Messi, antes de que fuera campeón en 2022. Mi palmarés será la hostia en verso porque tendré el título más preciado que existe, pero mi nivel como jugador de fútbol no va a variar ni un ápice. Seré el mismo tuercebotas que soy ahora mismo, pero con una Copa del Mundo. Eso sí, si lo que le pido al genio es que me devuelva a los 16 años y me haga jugador de fútbol y luego se me ocurre marcar 1.000 goles a lo largo de mi carrera, aunque no logré ganar la Copa del Mundo, iré con la chorra al aire de por vida. Creo que ya lo vas a entender mejor.
Ganar una Copa del Mundo es un logro enorme, pero son muchos los futbolistas que lo han conseguido a lo largo de la historia. Concretamente, 471. Te suenan los nombres de Peter Bonetti, Felice Borel, Paul Mebus o Virginio Rosetta? No? Pues ellos también son campeones del mundo.
Ser el mayor goleador en la historia del fútbol, en la historia de la Champions League, en la historia del fútbol de selecciones, en la historia del Real Madrid, en la historia de las Eliminatorias, en la historia de la Eurocopa… eso solo lo ha conseguido un ser humano de este planeta en el que convivimos más de 8.000 millones de personas.
Rendíos ya. Estáis golpeando vuestra cabecita contra una pared de acero.