en la facultad nunca podes disfrutar de estudiar un tema porque tenes que hacerlo rápido para preparar el siguiente y así hasta que eventualmente te recibís
Dios que se llame Supercopa INTERNACIONAL es lo menos serio que vi en mi vida son dos equipos argentinos jugando en Santiago del Estero cambienle el nombre por favor
Ahorren lo que puedan mientras puedan, porque la jubilación va a ser un concepto anticuado en unas decadas
Eso o rezar que la IA aumente la productividad (?
Sería un grave error pensar la energía argentina como un arma o una palanca de presión contra nuestros vecinos. Ya pagamos muy caro ese error con Chile: en 2004, bajo el nefasto gobierno de Nestor Kirchner, Argentina restringió unilateralmente exportaciones de gas en plena crisis interna, dañando profundamente la confianza construida durante años y obligando a Chile a reconsiderar su seguridad energética. La CEPAL señaló entonces precisamente la vulnerabilidad que aquellas restricciones habían revelado.
Hoy tenemos la oportunidad de hacer exactamente lo contrario. Vaca Muerta puede convertir a Argentina en un proveedor energético estable para Chile, Uruguay y Brasil. Los propios gobiernos argentino y chileno acaban de destacar oficialmente la complementariedad energética y el papel de Argentina como proveedor confiable de gas y petróleo.
La energía debe crear dependencia recíproca, comercio, infraestructura y confianza. Es un lazo con nuestros vecinos, no un arma contra ellos.
Si queremos que nuestro pais vuelva a tener peso regional, la manera de conseguirlo no es recordándoles a nuestros vecinos que podemos cerrarles una válvula, sino haciendo que sepan que nuestra palabra y nuestros contratos valen.
Lo hizo Putin y no le sirvió.
Como proveedor nunca tenés que desprestigiar tu negocio incluyendo asuntos tan extensos en el tiempo como los son reclamos de soberanía.
La presión energética es un arma que solo se debe usar en pleno conflicto y si sos capaz de terminarlo pronto.
Nunca deja de sorprenderme la conceptualización que tiene Guillermo sobre el “fin de la globalización”, como si dependiese, únicamente, de actores políticos. Los procesos de esa magnitud se dan a pesar de la voluntad política. En palabras de Hobsbawm —en referencia a la Revolución Industrial— el «take off» globalizador no va a finalizar por Putin o por Trump ni a fuerza de aranceles.
La interconectividad va a ser cada vez mayor, el comercio y el hecho de que las cadenas de producción sean transnacionales, también. Finalizar la globalización implicaría, a grandes rasgos, reformar toda la estructura productiva a nivel internacional y acoplar atrás a miles de millones de consumidores. No es serio plantearlo, posta no es serio.