Programador backend desde 1983, Senior desde 1995, 100% remoto desde 2006. Estudiante. Casado, papá x 4. 5 perros. Autista. Clase 66. Experto en Clarion.
El 2 de Abril fue el día mundial del autismo, y aprovecho para compartir este escrito mío de hace ya 7 años. Larguísimo, pero...
Dietas, psicología y otras curas para el autismo
A veces me pregunto para qué me hago malasangre con los chantas que promueven dietas y «curas» mágicas –perdón, les dicen medicinas alternativas– para los niños con autismo. Total, ¿qué me importa? A mis hijos los tengo con terapias, comen sano, no toman gaseosas, tampoco medicinas, y veo cómo de a poco van madurando y mejorando en lo que es mejorable. Sabemos que algunas mejoras son por nuestra intervención constante, y otras... porque están creciendo, nada más. Y también sabemos que hay cosas que no mejoran ni lo harán nunca. Yo a los cincuenta y un años, aún tengo arranques que ahora sé que son por estar en el espectro del autismo.
Tengo recuerdos de cuando era chico, y sé que nada de lo que me hicieron me ayudó en ese momento. Por cierto, por esa época comía todo orgánico. Estamos hablando de hace cuarenta y cinco años: ni gaseosas, ni McDonald's, ni siquiera postrecitos o galletitas industriales. Todo era hecho en casa. Tampoco había celulares, ni computadoras, ni siquiera TV color; así que tampoco se le podía achacar nada los electrónicos, como hacen algunos ahora. En algunos aspectos me fui «arreglando» solo cuando llegué a la adultez; algunos antes, otros mucho después.
Los fanáticos de las «medicinas» alternativas nos cuestionan cuando decimos que no les creemos –imposible hacerlo, si nos basamos en evidencias–, pero nunca se les ocurre cuestionarse a ellos mismos por tener la actitud opuesta. Es decir: creen a pie juntillas lo que testimonia cualquier amigo o sitio que parezca «en contra del sistema», pero se niegan a aceptar lo que se ha demostrado científicamente con métodos controlados y llevados a cabo por profesionales inobjetables.
Vuelvo a la pregunta inicial: ¿qué me importa? Si alguien quiere seguir una dieta, desperdiciar dinero, usar a su hijo de conejillo de indias, ilusionarse con una cura que no es tal... debería decir que lo haga y ya. Tal vez realmente sería para mejor, total, no voy a ser yo el perjudicado. Pero, a ver un momento... resulta que sí me importa, ¿y por qué diablos, si se supone –según dicen– que no tengo empatía? ¿O no es así?
Resulta que no puedo olvidar cuando por primera vez me dijeron que mi hijo tenía TEA (Trastorno del Espectro Autista): no tenía idea de qué era eso. Mi primera reacción no fue de miedo –no lo fue nunca, de hecho– porque nunca había oído ni leído sobre el autismo. Sabía que mi hijo tenía un problema, pero un diagnóstico no cambió a mi hijo... él seguía siendo el mismo y yo ya sabía cómo era. Decía: cuando supe que tenía TEA, busqué, compré e inmediatamente leí la Guía del síndrome de Asperger de Tony Attwood –el original en inglés–, luego Una tribu propia. Autismo, Asperger y diversidad de pensamiento, de Steve Silberman. Con el tiempo leí otra docena de otros libros, y también comencé a buscar en internet todos los estudios que había, y a consultar páginas, grupos y foros del tema. En simultáneo, vinieron los diagnósticos de mis otros hijos, y el de mi esposa y el mío. Y, sabiendo que estábamos hablando del tema en primera persona, no fue tan difícil discriminar y separar la paja del trigo, porque gracias a esa búsqueda inicial de fuentes serias, nos encontramos con que hay muchísimas otras nada serias –cuando no son directamente disparatadas o interesadas por completo porque intentan vender libros, curas que no existen, dietas, productos innecesarios, o lo que sea para sacarnos dinero–.
Muy rápido se aprenden duras verdades, como que los psicoanalistas que nos venían diciendo que lo de nuestros hijos eran «caprichos» –o, lo que es peor: culpa nuestra por estar «malcriados»– estaban rotundamente equivocados. Así, de sopapo, nos enteramos que hay distintas corrientes psicológicas y que la gran mayoría de los psicólogos en Argentina son psicoanalistas, y que para el TEA, NO SIRVEN. ¡Pero ellos están muy seguros de que sí! Ese fue nuestro primer choque con las pseudociencias. Esto que acabo de decir no es una opinión, es un hecho.
Cómo me hubiera gustado tener a alguien, hace cinco años atrás, que me hubiera dicho «No, mirá, llevá a tu nene a hacerle un ADOS. El neurocognitivo que le está haciendo esta psicopedagoga psicoanalítica no sirve para nada». ¿Le hubiera creído? Posiblemente no. Aunque, si muchos me hubieran advertido lo mismo, tal vez no hubiera perdido cinco años en el diagnóstico de mi segundo hijo, hubiera tenido terapias que no tuvo y quizás no tendría los problemas que tiene ahora.
Entiendo –¿otra vez empatía?– que hay padres que no son autistas –¡o no lo saben, o no lo admiten!–, que piensan que tiene que haber algo que hizo que sus hijos se «enfermaran» y creen que de alguna manera van a mover una varita y estos serán «normales». Pufff, recuerdo de mi infancia los electroencefalogramas, las medicaciones para las convulsiones, la psicóloga que me atendía en la primaria, los complejos de vitamina B, y ni hablar de la dieta... Mis padres, por cierto, probaron de todo para lograr que tenga amigos, que no tenga ataques de furia, que no sea obsesivo, que sea más «normal». Nada de lo que hicieron en esa época sirvió de mucho, considerando que ni había diagnóstico de autismo y pensaban que yo era así «porque quería» y que podía cambiar si lo hubiera querido. Esos recuerdos y mi diagnóstico me sirven hoy en día para entender a mis hijos y no volverme loco con sus comportamientos disruptivos.
Por eso no me sorprende cuando viene un periodista que por leer dos meses sobre el tema, como ocurrió hace poco en La Nación, se cree que somos todos ignorantes y, sin consultar a ninguna organización seria, va y publica una «cura para el autismo» luego devenida en «reducción del autismo». Hay mucha desinformación sobre el tema, y por desinformación no me refiero a falta de ella, sino a información falsa. Lo que me indignó totalmente, es la cerrazón del sujeto y su editora, que creyeron que por difundir información incompleta e interesada, sembrar falsas esperanzas y divulgar un negocio –porque lo de las dietas, es un negocio... por amor al arte NO ES–, están haciendo «periodismo», y desprecian a todos los que les están diciendo que la forma en que está presentada la nota y su contenido están mal. Y sí, están mal, y se ha explicado en detalle el porqué.
No tienen problema en cuestionar a la «industria médica» por buscar hacer dinero, pero cuando uno cuestiona que los de las dietas también hacen dinero, ahí son «una pobre familia que labura» y uno termina siendo un perverso por señalarlo. Como si los médicos cobraran por rascarse, y no hubieran invertido años y años en estudios. No sé...
No hay que equiparar a la ciencia con la pseudociencia. No tiene el mismo valor un estudio científico sobre cientos de sujetos, que anécdotas seleccionadas. No es lo mismo decir «¿Ha probado un cambio de dieta a ver si lo ayuda?», que decir «Con esto se curará». Ya perdí la esperanza que estos pseudoperiodistas sin ética reconozcan su error; total, todo se trata de vender, y cuanta más polémica causen, mayor publicidad. Solo espero que quienes caigan en sus engaños puedan reconocerlo a tiempo, antes de que se perjudiquen sus hijos. Y si no, que aprendan de la experiencia y lo difundan. Y si les funciona, pues genial, nada más me gustaría que aprendan sobre correlaciones y causa y efecto, que estén seguros que realmente la dieta mejoró a sus hijos y no otra cosa, y en tal caso que investiguen qué condición tenían sus hijos que se mejoró con una dieta.
Porque el autismo que conozco, el autismo documentado, el que vivimos mis hijos, mi mujer y yo, con dieta, no cambia.
@OlgaMosser Claro, pero uno no puede dejar de comer o de usar electricidad mientras pasa eso. Entonces la prioridad tenía que ser ordenar las cosas para recuperar los ingresos primero, no primero sacar los subsidios y que la gente si no puede pagarlos que se joda.
El kirchnerismo convirtió la corrupción en un sistema. El mileísmo prometió barrerla y terminó justificando patrimonios ocultos, declaraciones rectificadas y escándalos permanentes. Argentina cayó al puesto 104 en percepción de corrupción. Macri se fue del poder en el puesto 66. Algunos combatían la corrupción, otros solo cambiaron el color del negocio
A ver... indignarse por la corrupción en el kirchnerismo no es excluyente de indignarse por la corrupción en el mileísmo.
Pero los fanáticos de uno y otro bando no lo entienden así...
Porque el fanatismo pone a la ideología por encima del delito.
Es triste porque es verdad.
🤨 🙄
@PabloRodri77811@TOPOarg Nadie tiene un peso, los servicios y prepagas se comen un 30% a 50% más del ingreso, que no va a consumo. Por algo hay record de endeudamiento. Son números muy reales.
ES CONTRA LA CLASE MEDIA TRABAJADORA
Desde que gobierna Javier Milei, las ventas en supermercados se desplomaron al piso más bajo de la serie histórica y no remontan. El gráfico y los datos oficiales se publicaron hace tres días (INDEC), pero no tuvieron significativa repercusión.
Es el modelo económico de Milei.
Esto merece más difusión.
En dos años perdieron cobertura de salud en prepagas, y obras sociales 1.015.144 de personas entre el 4to trim de 2023 y el 4to trim. de 2025. El dato no sorprende: se perdieron 216.700 empleos privados formales y las prepagas aumentaron un 32% real.
MILEI SIGUE ESMERILANDO A LA INDUSTRIA NACIONAL
El Presidente Javier Milei y su equipo de gobierno siguen esmerilando a importantes sectores industriales argentinos.
No lo hacen por “error”; se trata de una política que busca conscientemente reemplazar buena parte de la producción nacional.
Al respecto, en el último informe del INDEC sobre utilización de la capacidad instalada de la industria, se destacan dos caídas significativas:
✔️En abril de 2026, la “industria automotriz” utilizó el 46,5% de su capacidad instalada para producir, contra el 56,8% que había utilizado en abril del año pasado.
✔️Por su parte, el uso de la capacidad instalada en el bloque sectorial de “industria metalmecánica excepto automotores”, cayó del 49,3% -en abril 2025- a 42,7% en el mismo mes de 2026.
Además, en la última encuesta de tendencia de negocios de la industria manufacturera, que indaga sobre expectativas para el período junio-agosto, el 51,3% de las empresas consultadas consideró que la situación de la cartera total de pedidos de clientes se encuentra “por debajo de lo normal”.
Sólo el 1,8% definió la situación como “por encima de lo normal”.
¿Qué es lo que explica la pronunciada baja en la utilización del potencial productivo de varios sectores industriales y las bajas expectativas? La política económica libertaria, que alienta la importación de productos industriales, mientras sostiene un tipo de cambio que no incentiva la producción nacional ni cuida el trabajo de los argentinos.
@DiegoMac227 Ah, ahora que ya no sabían cómo tapar lo de aforni se acordaron que existía isurralde... Dale, a este paso para el 2090 están todos presos eh.
@CMaristany@LucaRomero@LostesAdry Y pero si. Pasamos de "la economía es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario" a "hay reacomodamiento de precios"... Relato 2.0.