@Esther_DeDiego De muchas maneras. Entre otras, mostrando a los usuarios cómo impedir ser controlado. Y por supuesto, porque las redes están diseñadas para NO poder ser controladas por nadie. Y finalmente: ¿Quien sino un informático será el responsable de ejecutar tal censura? ... ¿O no hacerlo?
@CapitanBitcoin@AlertaNNoticias Hace años me pasé a Telegram y abandoné WhatsApp. Recomiendo a todo el mundo hacer lo mismo y dejarse de decir siempre lo de "es que WhatsApp lo usa todo el mundo".
Óscar Puente es un cerdo. Y no lo han puesto donde está por otra cosa que no sea por ser un cerdo. Él también lo sabe y actúa como un cerdo porque es lo que esperan de él y además no podría hacerlo de otra forma.
¿Qué significaría realmente que la UE apruebe Chat Control?
Que haces una fotografía de tu hijo pequeño jugando desnudo en la piscina y se la envías a sus abuelos. Antes de salir de tu móvil, un sistema automático podría analizar esa imagen. Ya no bastaría con que tú decidieras a quién enviarla.
Que tu pareja está embarazada y compartís por WhatsApp los resultados de una amniocentesis, una ecografía o un diagnóstico complicado. Información íntima. Familiar. Privada. Ya no sería solo vuestra.
Que una mujer denuncia malos tratos y envía a su abogado fotografías de las lesiones o conversaciones con su agresor.
O que un periodista recibe documentos confidenciales de una fuente que se juega el puesto de trabajo. La promesa de confidencialidad dejaría de depender únicamente de las personas.
Que un adolescente comparte una fotografía íntima con su pareja. Un algoritmo se equivoca, genera una alerta y una conversación privada entra en un circuito del que ya no depende de él salir.
O que simplemente organizas por un grupo familiar el cuidado de un padre con alzhéimer, compartiendo informes médicos, medicación y conversaciones delicadas. Todo aquello que siempre has considerado estrictamente privado dejaría de serlo.
Te dirán que es por tu seguridad. Siempre es por tu seguridad. Pero el verdadero cambio no consiste en que alguien lea tus mensajes. Consiste en que aceptes que ningún mensaje volverá a ser completamente privado. Ese día no habrán cambiado tus conversaciones. Habrá cambiado el concepto mismo de libertad.
🚨 URGENTE. Hoy los europeos hemos perdido algo importante. Y casi nadie se ha enterado. La excomisaria Ylva Johansson fue la arquitecta de un proyecto para romper tu derecho a la privacidad. ¿Su nombre? Chat Control. Hoy ha dado un paso enorme adelante.
A partir de ahora, Meta, Google y Microsoft pueden leer tus mensajes sin cifrar. Sin orden judicial. Sin que hayas hecho nada. Hasta 2028.
Esa conversación con tu médico.
El mensaje a tu abogado.
Lo que le escribes a tu pareja.
Todo eso, ahora, puede ser leído.
Y lo peor: Chat Control 2.0 viene detrás. Una versión más dañina. Obligatoria. Esa entra en tu WhatsApp cifrado, en tu Signal, en todas partes. Sin excepción.
Y lo más gracioso es cómo lo hicieron. Más eurodiputados votaron en contra que a favor. La mayoría dijo que no. Y ganaron igual, porque cambiaron las reglas al ver que perdían jugando limpio.
Llegados aquí, cada uno elige.
Está quien cierra esto, sigue con su día y confía en que a él no le tocará. Es lo cómodo. La mayoría lo hará.
Nosotros ya somos 7.000 disidentes en el grupo. Gente que decidió construir un espacio propio, fuera del alcance de políticos tramposos y de plataformas sumisas al poder político.
No depende de nadie. Tenemos correos, whattsapp y plataforma propia. Veremos hasta donde llegan con Chat Control 2.0, pero tú ya no estarás desinformado ni solo.
No te quedes fuera:
https://t.co/JtP6bmpKel
Asi recibieron al nuevo Nuncio Apostolico en Siria.
El mismo lugar donde en algún momento el ISIS decapitada cristianos, los quemaba o ahogaba en jaulas.
CRISTO VENCE ✝️
«A esta generación y a muchas otras se les ha hecho creer que el diablo era un mito, una figura, una idea, la idea del mal ¡pero el diablo existe y nosotros debemos combatir contra él! ¡Lo dice San Pablo, no lo digo yo! ¡Lo dice la Palabra de Dios! Aunque no estamos muy convencidos de ello». Papa Francisco. Homilía en Santa Marta, 30 de Octubre de 2014.