Me quedé esperando un "te extraño", un "vamos a hablar" o al menos un "espero que estés bien". Esperé una señal, por mínima que fuera, pero tu silencio absoluto fue la respuesta más clara y dolorosa que me pudiste haber dado: jamás te importó tanto como a mí.
"No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a la memoria las cosas antiguas". Isaías 43:18
Dejar el pasado y enfocarse en la nueva obra que Dios hará.