Ser mujer es ir caminando por la calle y ver cómo otra mujer se sobresalta cuando siente tus pasos detrás de ella y cuando te mira y ve que eres una mujer se calma sabiendo que no está en riesgo.
Solo para quien puede entender de qué se trata la violencia machista.
Hay algo profundamente misógino en el “argumento” de que no podemos ampliar la licencia de maternidad porque entonces los empresarios no van a querer contratar mujeres.
Básicamente están diciendo que como existe discriminación contra las mujeres, procuremos que sus derechos no incomoden a quienes podrían discriminarlas.
Entonces en lugar de combatir la discriminación, se legisla alrededor de ella (qué genios).
A las mujeres se nos exige maternar, se romantiza la maternidad, se habla permanentemente de proteger la vida, pero cuando nacen las guaguas, todas las labores de cuidado se convierten mágicamente en un problema privado de las mujeres.
O sea, quieren niños, pero no están dispuestos a asumir el costo de cuidarlos, quieren que las mujeres paran como máquinas, pero no ampliar las licencias, quieren familias, pero no asumir el costo de sostenerlas; y entonces, cuando una mujer tiene que elegir entre trabajar y cuidar, tienen el descaro de decir que eso es una “decisión personal”.
Sorpresa, sorpresa: No lo es.
Es el resultado de un sistema construido sobre una contradicción profundamente misógina.
Necesitan que las mujeres tengamos hijos, pero nos castiga laboral y económicamente por tenerlos.
La solución jamás puede ser reducir los derechos de las mujeres hasta hacerlas suficientemente baratas y cómodas para que alguien quiera contratarlas o no sufran los empresarios.
Deberían estar legislando para impedir que la maternidad sea una desventaja laboral, hacer corresponsables a los hombres, al Estado y a los dueños de los medios de producción porque quien quiere guaguas debe estar dispuesto a sostener la crianza.
Déjense de cojudeces.
Los hombres hablan abiertamente de embarazos, abortos y métodos anticonceptivos pero hablan muy poco de pagar pensión alimenticia, vasectomía y el uso de condones.
@TweetLJ1 ¿A qué persona con 2 dedos de frente se le ocurre ir a regalarle condones a mujeres en vía pública con claras intenciones humillativas y esperar que reaccionen tirando besos y dando abrazos? Exacto, a un misógino.
Decir "las mujeres", "las ciudadanas", "las niñas" no viene de la doctrina woke. Viene de que las mujeres se hicieron ciudadanas y el derecho tuvo que nombrarlas para protegerlas como sujetos de derechos. Es categoría jurídica, no subjetivismo identitario. Cierto es que lo woke abrió una zanja difícil de cerrar: desplaza la condición jurídica de mujer hacia la autopercepción. Terreno complicado para el derecho, porque ninguna mujer es un sentimiento. El solipsismo y el racionalismo jurídico no se mezclan. Pero de ahí no se sigue lo que algunos afirman: que la mención jurídica de las mujeres y de las niñas procede de esa corriente. Nunca procedió de ahí.
Enfrenté técnicamente el nombramiento del entonces ministro de Igualdad de Petro cuando dejó la participación femenina del gabinete por debajo del mínimo que ordena la ley. Sostuve que la cuota de la Ley 2424/2024 es una garantía de igualdad estructural en favor de las mujeres biológicas y que no se satisface mediante autoidentificación/identidad sexual. Nunca milité en el gobierno Petro. Aun así, esta postura constitucional y elemental porque la ley la fija, me costó enemistades y el rótulo de "facha" entre sectores afines al Pacto Histórico. Lo asumí. Un argumento constitucional no se mide por quién se incomoda con él.
Ninguna ideología hay, entonces, cuando se dice "las niñas". Hay derecho constitucional y hay juridificación de la igualdad formal y material. Cuando nombramos a las mujeres y a las niñas estamos mucho más cerca de la Ley 28/1932, que suprimió la potestad marital y devolvió a la mujer casada la administración de sus bienes, o del Decreto 2820/1974, que igualó jurídicamente a los cónyuges en la familia, que de cualquier corriente ideológica. Esa es la genealogía. No es lo woke: es la historia de las mujeres en el derecho de familia colombiano.
Lo proscrito en Colombia es lo contrario: disolverlas en un masculino genérico. El llamado "lenguaje neutro", enunciar "niño" y confiar en que la niña va incluida, es precisamente lo que sostenía el artículo 33 del Código Civil, y la Corte Constitucional lo expulsó del ordenamiento en 2006, mediante la C-804. Por eso la Ley 1098 de ese mismo año nombró a los niños, las niñas y los adolescentes.
Y, una última cosa. No confundamos el lenguaje de las instituciones con el coloquial. El lenguaje del derecho con el lenguaje social. En lo coloquial el idioma simplifica cuanto quiere, y hace bien: en mi tierra, Barranquilla, decimos "ajá" y saben ustedes que ahí cabe un universo entero, sin ninguna malicia. "La niñez" es una palabra hermosa, pero pertenece a ese registro. El de simplificar un estado de la vida humana. Pero, "niños, niñas y adolescentes" es el lenguaje de los derechos, y es el que habla el Estado. Estado y sociedad civil no son lo mismo, y esa distinción siempre importa. No perdamos ese norte. Es jurídico, no ideológico.
Un saludo allá donde me leen.
nea una se despierta y este gobierno elimina la protección al páramo de santurbán, excluyen a las niñas del lenguaje institucional, y le quitan el visado al país que está creando unidades de ejecución para la pena de muerte a palestinos. esta mierda tiene que ser el infieno