Kicillof no pudo poner ni 50 baños químicos para vender humo pero hay que votarlo porque te va a construir hospitales, rutas, escuelas y universidades.
No existe tal cosa como una "era de la ira". Lo que Milei capitalizó en 2023 fue la evidencia acumulada del fracaso de las políticas socialistas: el colapso del estatismo y el intervencionismo como modelo de gobierno. La cómoda apelación al "enojo" como explicación del voto no resiste el menor análisis: no explica por qué la gente volvió a votarlo en 2025, ni por qué sostuvo su apoyo incluso después de haber tomado medidas que, en el corto plazo, serían políticamente "impopulares".
Lo que sí explica tanto el fenómeno Milei como el surgimiento contemporáneo de derechas reales en otros países de Occidente no es la ira, sino la ruptura de una hegemonía que se disfrazó durante décadas de "consenso". Una hegemonía sostenida, en buena medida, por el propio periodismo. En este sentido, fueron las redes sociales las que cambiaron las reglas del juego: al desintermediar el espacio público, expusieron el verdadero sentir de millones de personas que jamás se habían reconocido en el relato dominante, y que finalmente lo tradujeron en votos.
Que el periodismo insista en explicar a Milei —y a fenómenos análogos— como una mera reacción emocional de las masas, dice menos sobre Milei que sobre el periodismo mismo. Revela que sus protagonistas fueron absorbidos por su propia lógica de falso consenso: aquella en la que toda expresión política que escape a los marcos conceptuales por ellos consagrados solo puede ser irracional. La realidad es exactamente la inversa: estos fenómenos son las expresiones más auténticas de quienes, durante años, no se atrevieron a contradecir lo que la narrativa del monopolio del micrófono daba por sentado.
¿No te cansas de decir tonterías y meter la pata con Argentina? En octubre del año pasado no decías que el peso sufrió una corrida cambiaria por el ciclo natural de la cosechas, sino por la falta de confianza en el esquema cambiario de Milei. Ahora, sin embargo, la fortaleza del peso no se debe a la confianza en el esquema cambiario de Milei sino a las buenas cosechas.
Y, por supuesto, en ese momento también auguraste que EEUU no calmaría el pánico cambiario… hasta que el pánico se calmó después de las elecciones y, entonces, tuviste que explicar la fortaleza del peso no en el ciclo de cosechas, sino en el rescate de EEUU (en lugar de atribuirlo a la derrota del peronismo).
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Estimado presidente @petrogustavo, lo correcto es mirar la deuda total, cosa que sospecho que usted elude para ocultar que la deuda interna en TES (títulos de Tesorería) ha subido exorbitantemente durante su mandato. En cualquier caso, acá le dejo los gráficos donde cualquier persona puede entender como el presidente @JMilei ha bajado la deuda total y en moneda extranjera. Saludos
@petrogustavo Petro, deje de engañar a su pueblo. El gobierno de @JMilei está reduciendo la deuda que nos dejó el kirchnerismo muy especialmente (es decir, sus aliados). Acá están los datos REALES.