El fútbol, la religión y la patria suelen ser la gasolina de los populistas de derecha.
Tres emociones transmitidas en vivo y en directo por las pantallas de los celulares, directo a una multitud ignorante e histérica.
Por eso los fascistas le temen tanto a la educación.
Abelardistas: antes de salvar la patria, al menos terminen el bachillerato.