Hoy me han expulsado como entrenador de un partido de niños, los cuáles iban perdiendo 8-1. He recriminado una falta porque me parecía excesiva y el árbitro me ha sacado tarjeta amarilla. Después, intento hacer un cambio porque nos habían marcado otro gol y el árbitro
reinicia el encuentro. Le digo que se esperase y dice "Ostia puta" delante de los chiquillos. A lo que yo contesto "vaya tela". Seguidamente decide expulsar me con la segunda tarjeta. Al terminar el encuentro voy a hablar con él
Por último, decir que mi actitud de recriminar está fea y pido perdón. Lo único que quiero hacer ver, es que los niños tienen que aprender y tenemos que poner de nuestra parte para ello.
A veces debemos ser personas antes que réplicas y ser consecuentes con nuestros actos, ya que ni los que ganan aprenden ni los que pierden tampoco, pudiendo perjudicar más los sentimientos de los niños que pierden cuando repito ellos solo buscan divertirse.