El viejito pendejo de Pedro Sola soltó que no tolera perros en tiendas, supers ni restaurantes y que le daban ganas de “aventar un trozo de carne envenenada” porque “se volvieron locos”. El mismo ruco idiota ahora se disculpa en Ventaneando, dice que se equivocó, que las mascotas son familia y culpa a su edad de rancio. ¡Qué pendejada, viejo!
Perder una final duele mucho y más cuando se trata de Pumas, porque Pumas, nunca ha sido un equipo que viva desde la comodidad. Pumas vive desde la identidad, el carácter, la paciencia, la resistencia y la resiliencia.
Hay derrotas que también revelan el camino correcto, por eso me gusta que Efraín Juárez sea el director técnico de Pumas, porque más allá de una final perdida, veo a un tipo que transmite convicción, pertenencia y una idea clara. ¡Eso no se puede fingir y mucho menos en Pumas!
El futbol actual está lleno de jueces instantáneos. Aficionados que confunden un resultado con una sentencia definitiva. Como si perder una final automáticamente borrara el trabajo, el crecimiento y la identidad.
¡Yo no lo veo así!
Las victorias suelen disfrazar defectos y alimentar espejismos. Las derrotas, en cambio, obligan a mirar hacia dentro y es ahí donde realmente se construyen los equipos, los líderes y las personas.
Perder una final no borra el trabajo.
No cancela el proyecto.
No convierte en inútil todo lo avanzado.
A veces el fracaso no es el final del camino… es la parte más importante del camino.
Hay derrotas que humillan y hay otras, que enseñan.
Hay derrotas que rompen… y hay otras, que forman carácter.
Prefiero mil veces a alguien que se atreve a construir algo auténtico, aunque tropiece, que a todos esos especialistas en destruir desde la tribuna, escondidos detrás del resultado.
Hay entrenadores que nomás dirigen… y hay otros que dirigen y además representan algo.
¡Efraín Juárez dirige y además representa algo que Pumas había perdido hace mucho tiempo: sentido de pertenencia!
Eso no se compra.
Eso no se improvisa.
Eso no aparece en una conferencia de prensa aprendida de memoria.
Se nota en la forma de vivir cada partido.
En la manera de asumir la responsabilidad.
En la conexión emocional con el escudo.
Gracias Efraín por esta gran temporada... ¡El futbol tiene revanchas y esto no se acaba hasta que se acaba!
Los miserables que andan diciendo que gracias a Trump murió el "Mencho".
28 mexicanos dieron la vida para hacer ése operativo y ustedes glorificando a un pedofilo.