Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen", Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.
Ciertas personas, en el afán de querer construir un mundo donde ninguna amenaza externa pueda penetrar, aumentan exageradamente sus defensas contra el exterior y dejan su interior desguarnecido.
Es la nada, la que acompaña en los tiempos del todo, el todo el que cierne los momentos del placer, el placer que aumenta el riesgo del morir, el morir que entristece el efecto de sufrir y el sufrir que adormece el sentido de la nada.