Se dice que todo cuanto ansiamos es encontrarle un sentido a la vida. No es cierto.
Lo que buscamos es experimentar el hecho de estar con vida. Que nuestras experiencias vitales físicas resuenen dentro de nosotros y así sentir realmente el éxtasis de estar vivos.
J.Campbell
@elconfidencial@josecdiez Te ha faltado señalar que, de no hibridarse las plantas FV a merchant, vamos a tener una cascada de impagos y bancarrotas, que la canibalización solar no da tregua. Y la batería la instalas BTM, sin invertir más en interconexión. Una central de bombeo es una locura…
Lo que la pobre Beatriz confunde es su rechazo con un juicio sobre el rito, cuando su rechazo es solo un dato sobre ella misma.
Soy catalán y vivo en Andalucía, buena parte del tiempo perdido en la nada del enorme término de Almonte. Soy historiador de la Antigüedad y antropólogo.
Lo primero que se aprende en este oficio es a separar dos cosas que la gente confunde sin parar: la sensación que algo te produce y lo que ese algo significa. Podemos estar en las antípodas sin desdén porque no es una contradicción que tengamos que resolver.
Lo que desde fuera parece caos, violencia y descontrol es en realidad un mecanismo altísimamente estructurado para producir solidaridad social a través del cuerpo y la emoción. La gente no se agolpa a pesar del rito; el agolpamiento es el rito. Lo que el espectador moderno —higiénico, individualista, alérgico al contacto y a la pérdida de autonomía corporal en una masa— lee como barbarie es precisamente la dimensión encarnada de la religión, esa que Occidente lleva siglos intentando domesticar y volver decorosa.
El salto de la reja es el ejemplo de manual de la efervescencia colectiva de Durkheim. El salto es un acto ritual de posesión y pertenencia. Una vez al año, el pueblo de Almonte reclama físicamente a su Virgen de manos de todos los demás —de las hermandades filiales, de los forasteros, de España entera— y afirma un pacto: Ella es nuestra.
Yo no puedo tocar a la virgen aunque tenga tierra en Almonte. Al menos no sin permiso. La "apropiación de los almonteños" es, vista por dentro, lo más coherente del asunto. No es una corrupción del rito: es su gramática.
La contestación, el forcejeo, el monopolio que indigna a los de fuera son la forma misma en que se dramatiza ese vínculo. Turner lo llamaría communitas en estado liminal; la romería suspende la estructura social ordinaria, y el salto es el instante incandescente de esa suspensión.
Y aquí está la gran paradoja del catolicismo popular, que es lo que de verdad escandaliza al laico ilustrado sin que sepa nombrarlo: la Blanca Paloma no es "la Virgen" en abstracto. Es una entidad local, de marisma, de Almonte. Lo cósmico hecho parroquial que organiza @hdadmatrizrocio sin poder gestionar del todo porque siempre le va a superar.
Esa reducción de lo universal a lo propio es exactamente lo que el universalismo urbano no tolera, porque lo vive como provincianismo, pero es uno de los mecanismos más antiguos y eficaces que tiene el ser humano para habitar el mundo.
Buena parte de ese horror progresista hacia la religiosidad popular andaluza no es tan nuevo ni tan crítico como cree: recicla un viejo prejuicio —el de la España "culta" mirando por encima del hombro a lo cañí, a la España profunda, a Andalucía como folclore vergonzante—. Es la visión de la metrópoli sobre la colonia, que dura más de tres mil años.
Ese clasismo y ese desprecio territorial no es de izquierdas, Beatriz, así que mejor vigila tus incoherencias.
Yo vivo en ese umbral, pero por la parte de fuera. Mi finca está en esa misma franja de transición entre marisma y monte mediterráneo donde lleva milenios produciéndose lo sagrado. Los santuarios en los bordes del agua, en las zonas liminales entre lo seco y lo húmedo, las divinidades femeninas en el límite de las marismas. Eso no nace en el XIII con la ermita. Es un patrón larguísimo, el mismo que rastreas desde el Calcolítico y lo tartésico. El impulso de sacralizar ese umbral concreto es viejísimo. Quien se ríe del Rocío se ríe de algo mucho más antiguo y más humano de lo que sospecha.
Estuve el sábado en el Rocío abrumado, impresionado y desbordado, acogido por la gente de Almonte y por quienes llegan desde fuera, igual que se hacía en lo que ahora es el dolmen de Soto en Trigueros o en la Valencina del Calcolítico.
El Rocío es un hub, un inmenso lugar de encuentro que funciona igual que cuando vivía la jovencita que fue enterrada en la tumba PP4 de Valencina, la dama del Marfil.
Yo nunca seré almonteño, ni siquiera andaluz, pero me parece estupendo que conviertan lo inmenso en lo local. Lo hacen de lo que tienen: de barro y de marisma, que es uno de los gestos más antiguos del ser humano. Sacralizar ese umbral exacto, el filo entre el agua y el monte, viene de muy lejos.
Nunca pediré permiso a los almonteños para tocar a la virgen y nunca saltaré la reja, pero los veo con absoluto respeto igual que piso su tierra con un respeto sagrado. Entre el fervor que no comparto y el desprecio que tenéis algunos, me quedo con mirar e intentar comprender. Es lo único que, como historiador, sé hacer de verdad.
Y es exactamente lo que tú harías, Beatriz, si tu izquierda fuese real y no puro clasismo estético.
@Jongonzlz@elmundoes Enhorabuena por el artículo! Te dejo un cómic que puede servir para que la peña que se pierde entre tanto acrónimo pueda entender mejor lo que explicas. Hacerlo comprensible a todo el mundo es el principio del camino!
Y si planto una semilla de esa mandarina, con el tiempo y la magia de la naturaleza, otros que no conoceremos podrán venir a descansar debajo de su sombra y comer mandarinas
No confunda cómo los periódicos venden la noticia en un titular con lo que decíamos los economistas.
Los economistas decíamos, y eso ha pasado EXACTAMENTE:
1) El sistema es insostenible.
2) Cuando un sistema es insostenible, o se reducen los pagos o se aportan recursos adicionales.
3) Pero esos recursos extra tienen un coste altísimo.
En España, el sistema político ha decidido mantener un sistema insostenible metiendo 61.000 millones de euros anuales de recursos adicionales.
Y esos 61.000 millones de euros se han llevado por delante todos los demás servicios públicos en España y los ingresos de los jóvenes.
Cuando no hay dinero para incrementar las becas de investigación en España, es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Cuando no hay dinero para incrementar el parque de viviendas públicas en España, es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Cuando no hay dinero para incrementar las dotaciones de la protección civil en España, es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Cuando no hay dinero para mantener los trenes de cercanías en España, es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Cuando no hay dinero para meter generadores adicionales en el sistema eléctrico en España, es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Cuando no hay dinero para la descarbonización de la industria, es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Cuando no hay dinero para la adaptación climática, es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Cuando no hay dinero para mejorar la financiación autonómica, es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Cuando no hay dinero para reducir las cotizaciones sociales de las personas de menores ingresos (principalmente de los jóvenes), es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Cuando no hay dinero para reducir la deuda pública a la velocidad necesaria para nuestro futuro fiscal, es porque tenemos un sistema de pensiones insostenible.
Esto fue lo que advertimos en 1986, en 1996, en 2006, en 2016 y en 2026.
Todos los recortes de periódico que me pone usted me dan la razón. Son pruebas en mi favor.
Que usted no vea que sus recortes de periódico REFUERZAN mi argumento es sorprendente.
El decálogo del buen negacionista de pensiones ☕️📜
Esto de las pensiones ya le toca a usted las narices. Cada vez que se sienta en su terraza favorita en Lagasca a tomarse un café y pastitas, abre el periódico y ¡zas!, la columna de un niñato hablando del problema de las pensiones en España. ¿Cómo va a disfrutar así de su bien merecida jubilación?
No se preocupe. En un ejercicio de servicio público, aquí tiene un decálogo que puede emplear en cualquier situación. Léalo un par de veces, memorícelo y no volverán a amargarle el café de media mañana:
1️⃣ Lo más importante: esto es un bulo. No hay problema alguno de pensiones. Como usted no sabe nada de contabilidad nacional ni de hacienda pública, siempre podremos encontrar alguna cifra sacada de contexto que lo “demuestre”.
2️⃣ Los culpables: si es un bulo, ¿por qué insisten estos niñatos? Claro: son esbirros de la banca. La gran banca quiere gestionar fondos de pensiones y forrarse. Da igual que quienes defienden reformar el sistema quieran mantener el reparto o que cuando proponen un pilar de capitalización digan que sea público o gestionado por mutuas sin ánimo de lucro. La banca es lo peor de lo peor. (Por cierto, revise esas acciones del Santander que compró hace años y que últimamente tan bien le han rentado).
3️⃣ La ignorancia ajena: estos niñatos no saben de lo que hablan. Son ingenieros (¿qué sabrá un ingeniero de números?) o economistas (peor aún: uno que intentó estudiar ingeniería, suspendió mates de primero y se cambió de grado). Y lo más grave: algunos viven en Estados Unidos, ese país donde la gente se muere sin seguro médico, hay que vivir en un búnker por si te matan y, sobre todo, la comida es malísima. Después de las pensiones, seguro que quieren prohibir la tortilla de patatas.
4️⃣ Cambio de tema: si insisten en que hay déficit, todo es por las pensiones no contributivas. Da igual que los niñatos hablen solo del déficit del sistema contributivo. Prestar atención es aburridísimo.
5️⃣ El gasto superfluo: si no queda más remedio y hay déficit, se arregla eliminando gastos inútiles. Si es de izquierdas: la Iglesia, la Corona y defensa. Si es de derechas: los coches oficiales, el Ministerio de Igualdad y las “paguitas”. Da igual que sean órdenes de magnitud distintos: ya decidimos que usted no sabe nada de contabilidad nacional. Usted ha oído hablar del “coste de oportunidad” de reducciones del gasto público, pero eso suena muy complicado para perder tiempo entendiéndolo.
6️⃣ Que paguen los ricos: el problema se resuelve si Amancio Ortega y todos los cientos de billonarios españoles pagan lo que deben. Con eso habría dinero para multiplicar por diez todas las pensiones. ¿Que las cifras no cuadran? Sin importancia: usted no sabe nada de hacienda pública.
7️⃣ El verdadero problema: no son las pensiones altas, son los salarios bajos. Aunque con salarios más altos también habría más gastos. Total, ¿para qué pensar en los efectos más de 30 segundos?
8️⃣ La justicia: usted solo quiere que le paguen lo cotizado. Aunque la renta vitalicia que cobra sea actuarialmente un 60 % más alta que el valor de sus cotizaciones capitalizadas al crecimiento del PIB (la tasa correcta). ¡Pero si Pepe se murió al día siguiente de jubilarse! ¿Qué bobada es esa del “valor actuarial”? Ignore ese invento estadístico rompedor llamado “media”.
9️⃣ La exageración: si alguien propone no revalorizar pensiones máximas, en realidad lo que quieren es que mi abuela de 98 años, que cobra la mínima, se muera de hambre.
🔟 La indignación moral: estos niñatos odian a los pobres y a los mayores (porque trabajan para la banca). Usted, en cambio, defiende con orgullo los derechos sociales y solo quiere crear más. ¿Cómo se sostiene? Lea de nuevo los nueve puntos anteriores.
¿Verdad que ya no hay problema alguno? Sin darse cuenta, se ha terminado el café. El camarero se acerca. Pídase otro.