A quién le quede el saco y que le duela a quien le tenga que doler.
El mexicano que no controla la fiesta, que vandaliza carros, orina monumentos de desaparecidos, rompe locales, roba en el tumulto, destruye mobiliario público, hace “bromas” que atentan a otros o se pone violento por “la emoción del futbol”, es el mexicano frustrado, resentido que no sabe convivir…
La gente tiene derecho de apropiarse del espacio público; tanto para el gozo colectivo; como para la protesta social.
Pero no se confundan en cuanto a los destrozos.
Está clarísimo a quiénes se les tolera y a dónde el gobierno dirige su brazo represor.
No es lo mismo.
México se está convirtiendo en el güey malacopa que no sabe cuando pararle a su desmadre:
- 4 muertos por asfixia en el Ángel
- Atropellados por zangolotear vehículos
- 1 hombre linchado y asesinado por una multitud ebria de fiesta
-Descalabrados, lesionados
-Vandalismo y acoso
- Peleas, golpes, robos, toneladas de basura
Eso no es “la fiesta del futbol ni el derecho a la felicidad” es la romantización y normalización de la violencia en un país que todos los días produce 40 muertos. Festejo no significa anarquía.
La gente suele emocionarse de más y avientan la cheve al aire pero hacerlo directamente hacia una mujer es de poco huevos y por la reacción de sus acompañantes era obvio que lo hicieron por corrientes, así es la verdadera gente Naca.
Muy chido el desmadre y todo, pero mucha banda no se mide y ya agarró este pedo para hacer cagadero en el anonimato y sacar sus pinches traumas sin represalias, la gestión de emociones parece ilegal en México. Esto no está chido, ni se ve divertido.