La historia se encargará de juzgar debidamente a quienes decidieron inscribirse en la farsa electoral de la dictadura. Los colaboracionistas son una desgracia, unos sinvergüenzas que deberían ser sancionados igualmente. Basuras.
Los grandes equipos y jugadores no pueden subestimarse por más mal que estén. Y Cristiano quizás no el mejor de la historia, pero negar que es legendario es pura terquedad.