Molesta mucho dar noticias con ilusión y que las respuestas sean opiniones a esa noticia, que (spoiler) tú no has pedido.
Hay que empezar a pensar un poco en la persona que nos habla y no en nosotros cuando respondemos.
Oye, ¿por qué no volvemos todos a usar más esta red social, que me niego a llamar por su actual nombre?
Me molaban las reflexiones y comentarios banales que se movían por aquí...
Nos vendieron que trabajar en lo que te gusta es la salvación, y realmente si trabajas en lo que te gusta y tienes malas condiciones laborales, acabarás odiando lo que te gusta. Trabaja en aquello que vaya acorde a tus características y aquello que te permita tener la mayor calidad de vida posible fuera del trabajo. La vocación es una estafa y en el fondo todo el mundo lo sabe cuando lleva años trabajando.
O disfrutas de lo cotidiano o estás perdido. Porque no se puede vivir de la felicidad exprés de lo extraordinario. Porque lo extraordinario ocurre muy poco. Si no logras disfrutar de aquello que haces el 90% de tu vida, serás infeliz el 90% del tiempo. Por eso necesitamos más tiempo para vivir, y por eso tenemos que optimizar mejor el tiempo que no trabajamos porque ahí radica gran parte de nuestro bienestar.
¿Sabes cuando alguien te jode el día por su forma de ser y tú dices, ya ok pero ese alguien tiene que aguantarse a sí mismo todos los días?
Atte. una dentista a su paciente más educado 😙
Me encuentro en el trailer de maquillaje de la película que estoy rodando en Londres cuando me llega la noticia del fallecimiento de Eusebio Poncela. Tras el de Verónica Echegui, el de Manolo de la Calva, el de José Manuel Gorospe, la muerte viene a recordarnos lo efímero de nuestra existencia.
Deja detrás Eusebio unos magníficos y bellos trabajos como actor. Con el compartí “La Ley del Deseo”, un relato de Almodovar que rodamos en un Madrid ya lejano, lleno de ruptura, diversión y de lágrimas que manchaban la vida de extraordinarios y nuevos colores.
Descansa en paz enigmático y querido amigo.
La primera víctima de la cacería de Torre Pacheco es un menor español, de madre vasca y padre marroquí.
"Los policías lo cogieron para protegerlo, para que no lo matase una turba donde había padres de familia que no dudaron en darle patadas en la cabeza a un menor".
Hoy un pacientito (7 años) se ha puesto nervioso cuando le iba a hacer una radiografía y se ha tirado un pedo.
Me ha mirado con cara de ups perdón se me ha escapado.
He seguido como si nada (pobrecico mío), pero el pedo me lo he comido en primicia.
#datosquenoimportananadie.