Los hombres pueden quedarse despiertos hasta las 2 de la madrugada, levantarse a las 6, estar endeudados, sin dinero, solos, y aún así tener fe en que algún día todo saldrá bien. A eso se le llama ser un hombre.
Uno llegó al Mundial con 4 partidos en 6 meses y físicamente al 50%. El otro con 18 encuentros encima y con un físico excepcional.
Uno se la pasó en vacaciones de final de año viajando y tomándose fotos por el mundo. El otro se fue para Argentina y entrenó todos los días de forma personalizada, 1 año llevaba preparando el Mundial.
Uno vive de haber salido goleador en un Mundial. El otro es el máximo goleador de ellos, ya ganó 1 y tendrá 3 finales encima el próximo domingo.
Uno dice que no hace bicicleta en los entrenamientos porque no va a correr un Tour de Francia. El otro entrena a la par de sus compañeros haciendo todos los ejercicios que el preparador físico impone.
Uno piensa que tiene más poder que el DT de su Selección. El otro se apura cuando su DT da una orden y dice que el que manda es Scaloni.
Nos piden que no los comparemos, pero es inevitable, porque mientras uno se conformó una buena Copa del Mundo, el otro lucha por ganar la segunda para él y la cuarta para su país. Son diferentes, muy diferentes, pero porque el colombiano así lo quiso, tenía el talento para ser uno de los mejores de todos los tiempos y se conformó con solo un poco. LIONEL MESSI, EL EJEMPLO QUE DEBIÓ SEGUIR JAMES RODRÍGUEZ.
El problema nunca será la bailadera, eso es lo de menos.
El problema es que este es el pensamiento del que maneja el camerino. Un tipo que por perezoso llegó sin físico a un mundial.
Un hombre se vuelve exitoso el día que aprende que no necesita nada de nadie.
Ni aprobación, ni validación, ni aplausos, ni seguridad.
Solo su fuerza de voluntad, su fuego interior y su conexión con Dios.