La irreverencia es la desmitificación de discursos de poder y tabúes sociales mediante la sátira, la ironía y la resignificación lingüística, demostrando que no se necesita un tono violento para sacudir y amenazar el orden establecido.
La acepcion que no quiso comprender el erudito de la comprensión lectora.
Rawayana: irreverencia venezolana que no pide permiso para hacerte bailar (y mucho menos para recordarte de dónde vienes) Para mí Rawayana es un fenómeno que trasciende fronteras y generaciones. Ha logrado calar en el gusto general sin pedir permiso ni pedir perdón. Representa un poco esa irreverencia venezolana con la cultura de la música actual: sin pose, sin filtro y con esa capacidad absurda de poner a bailar y gozar a cualquiera en sus recitales, aunque no conozcas ni una sola canción. No te deja aburrirte. No te da chance. Te agarra, te mueve y punto.
En Buenos Aires lo demostraron otra vez. Galoparon por géneros distintos como si el escenario fuera una carretera libre, sin peajes ni fronteras sonoras. Pasaron de un groove a otro con la misma naturalidad con la que un caraqueño cambia de tema en una conversación. Y no solo eso: mostraron un contenido amplio en las temáticas de sus canciones. Hablaron de lo que duele, de lo que alegra, de lo que está pasando afuera y de lo que sigue pasando adentro. Sensibilidad real frente a los acontecimientos recientes asociados a los terremotos en el mundo, pero sobre todo con la Fundación El After, destinada a reconstruir y poner en valor escuelas afectadas en La Guaira. Ahí está el punto más grande. Demostraron que puedes salir de tu país sin que tu país salga de ti. Que el éxito afuera no tiene por qué ser una despedida ni una traición. Que se puede estar en Buenos Aires, en cualquier escenario del mundo, y seguir cargando la Guaira, el after, la gente y las ganas de devolver algo.
Destaco algo que dijo Beto y que se me quedó pegado:
“Dónde es el after, no es algo que me preocupa”. Esa frase lo dice todo. No es arrogancia. Es seguridad de quien sabe que el after no es un lugar físico, es una actitud. Es la fiesta que sigue cuando el show termina, la que se arma con lo que uno es y con lo que uno deja. Rawayana no anda buscando el after. Ellos lo cargan encima. Y por eso, cuando tocan, el after aparece solo: en el cuerpo que se mueve, en la gente que canta aunque no sepa la letra, en la conciencia de que hay escuelas por reconstruir y un país que no se queda atrás solo porque uno se fue.Rawayana no es solo una banda que suena bien. Es esa irreverencia venezolana hecha ritmo, esa forma de decir “aquí estamos” sin pedir autorización. Y mientras sigan poniendo a gozar a cualquiera y recordándonos que el país se lleva puesto, el after —el de verdad— va a seguir existiendo. Donde sea.
Video cortesía de: @clarincom
@Nicostadiez No, es el error que comete quien pretende desmeritar, no lo digo por ti, el análisis no tiene nada de IA, te apoyas en la redacción final, acomodar las ideas maquillar. Para eso se hizo.
@Dieegopp A ver Fernando Carrillo, yo en mi TL escribo cuando y cuánto me de la gana, si no quiere que le responda cuando lea algo siga de largo y se guarda su comentario.
Jajaja qué original. “Irreverencia” te causó gracia y de una ya sacaste el detector de IA.
Tranquilo, lo escribí yo, con mis dedos y mi café frío, sin pedirle nada a ninguna máquina. Si te molesta la palabra, dilo directo. Pero no me vengas con el “ahora dilo sin texto de IA” como si fuera un argumento. Eso sí suena a frase hecha. ¿Quieres que te lo diga más corto?
Rawayana me parece irreverente a su manera. Punto.
¿Mejor así o todavía te suena a robot?
Respuesta posible:
Mamita querida, qué lindo que te rías.
Solo que la frase no era “dónde es el after pa’ ir a joder”, era “dónde es el after no es algo que me preocupa”. Y se dijo en el contexto de una banda que, mientras toca en Buenos Aires, tiene una fundación que se llama exactamente El After y está reconstruyendo escuelas en La Guaira.
O sea, el “after” del que hablan no es la fiesta de decadencia que te imaginas. Es otra cosa. Pero tranquilo, no todos tienen por qué leer completo ni entender el doble sentido. Algunos se quedan en el jajajaja y listo.
Sigue riendo, que también es válido.
Respuesta sarcástica posible:
Ajá, claro.
Leíste todo el texto sobre irreverencia, fronteras, generaciones, géneros musicales, sensibilidad ante los terremotos, la Fundación El After, La Guaira y “puedes salir de tu país sin que tu país salga de ti”… y lo único que captaste fue “menear la cola”.
Felicidades, acabas de ganar el premio a la comprensión lectora del año. Debe ser un don especial el de reducir mil palabras a “te gusta bailar”.
Sigue así, campeón. Con esa capacidad de análisis seguro entiendes hasta los prospectos de medicina.
Te entiendo Gabriel y te respeto el punto. A mí también me gusta Rawayana y no voy a pretender que son unos punks anti-sistema tirando piedras al mercado.
Pero yo no hablaba de irreverencia como “incomodar a la fuerza” ni de ponerse en contra de todo por pose. Hablaba de esa irreverencia venezolana que es otra cosa: la de no pedirle permiso a nadie para sonar como suena, para mezclar lo que le da la gana, para poner a bailar a cualquiera (aunque no sepas la letra) y para seguir cargando el país encima aunque estés en Buenos Aires o donde sea.
Que se hayan amoldado al mercado para sobrevivir… bueno, casi todo el mundo que vive de esto lo hace en algún grado. El tema es si en ese proceso se borraron o no. Y yo siento que no. Siguen sonando a ellos, siguen hablando de lo que les importa (incluida la Fundación El After y La Guaira), y siguen teniendo esa capacidad de no dejarte aburrido ni un segundo. Eso, para mí, sigue siendo una forma de irreverencia: la de no renunciar a lo que uno es mientras se abre camino.
Música para gustar, sí. Pero también música que no se disculpa por ser venezolana, por ser gozadera y por no olvidar de dónde viene. Esa es la irreverencia que yo veo.
¿Se puede discutir? Claro. Pero no me parece justo reducirlos solo a “se adaptaron y ya”. Hay más capas ahí.
El impacto positivo en el ingreso real de los trabajadores no es automático ni “todo”. La mayoría de los salarios siguen en bolívares.
La inflación mensual se mantiene elevada (13-20 % en varios meses).
Si los salarios no se ajustan por encima de la devaluación + inflación, el poder adquisitivo se erosiona aunque la brecha se estreche.
Muchos precios de la economía real se siguen fijando al paralelo, al euro o con márgenes defensivos, no al BCV.
Reducir distorsiones ayuda, pero no resuelve el problema de fondo.
Menos arbitraje y menor necesidad de sobreprecios es positivo. En algunos reportes de julio incluso se vio inflación en dólares negativa temporalmente. Pero sin control sostenido de la inflación, sin oferta real de bienes y sin recuperación del salario real, la convergencia cambiaria sola no garantiza mejora del ingreso de los trabajadores.
En resumen:
Sí hay una disminución importante de la brecha y eso es una buena noticia técnica. Pero presentarla como una secuencia exacta de porcentajes y afirmar que “toda” disminución genera automáticamente más ingreso real omite lo principal: la devaluación oficial fuerte, la inflación que sigue alta y la desconexión entre salarios nominales y el costo de vida real.
@SanojaReinaldo Fíjate una gran cantidad de características que reúnen personajes como El pollo Sandoval, Tarek El Aisami, Chávez, Diosdado, Iris Varela. Y no están presos.
🇻🇪🇮🇱‼️ | El hijo del exdictador Nicolás Maduro, acudió a una sinagoga venezolana luciendo una kippá, donde se retrató abrazando a miembros de la comunidad judía y contemplando los sagrados rollos de la Torá.