Iba a vengarme, pero entendí que tu peor castigo eres tú.
Arrastras tus miserias a cada vínculo; mientes hasta perderte, cambias de versión según te convenga. Dices “Amor” sin saber querer, hablas de lealtad sin entenderla. Arruinas lo que tocas y señalas al resto. Eres tu propio Karma.
Me cuesta muchísimo soltar, pero cuando llega el momento, sé alejarme muy bien. Y creo que esa contradicción dice mucho de mí: puedo tardar en dejar ir lo que quiero, pero cuando entiendo que algo ya no me hace bien, sé tomar distancia y elegir mi paz.
No me busquen, porque cuando decido defenderme, de repente no soportan las consecuencias. Se victimizan, cambian la historia y terminan señalándome como el problema. Qué fácil es provocar una reacción y después hacerse la víctima cuando recibes la misma energía que diste.
Quien me conoce sabe cómo soy y cuales son mis intenciones. Seguramente habré fallado mil veces en la vida, porque soy humano, pero nunca he hecho algo por hacerle daño a alguien. Me he esforzado a diario en cambiar todo aquello que no me gusta de mí y con eso me quedo.
El River que tenía 20 contagiados de covid y jugó con Santa Fe sin banco de suplentes y con Enzo Pérez de arquero jugó mejor que estos once hijos de puta