Cuando escuché “Bebé, déjate hacer, es mi fantasía” me quedé sin palabras. No era lo que esperaba, pero la miré a los ojos. En ese instante entendí que confiaba en mí. Me acerqué, la besé y ELLA, serena, tomó el control de la situación con una seguridad que me desarmó "Chúpasela"