@FedericoMemela Nadie ha celebrado que se falle el penalty. Tú, sin embargo, has estado tirando mierda toda la temporada del jugador que nos está salvando de no caer al descenso (y no solo por este partido), a lo mejor tú eres un HDLGP de los que dices.
Me dan igual los bebés extranjeros, las señoras moribundas, las familias rotas, pobres, y demás.
No siento ningún tipo de necesidad religiosa, ideológica etcétera de que mis impuestos sirvan para prestarles servicios a extranjeros, de mejorar sus vidas, ni nada por el estilo.
Me importan más los españoles por el mero hecho de serlo. Si eso implica que los de fuera lo han de pasar mal o peor, pues es lo que hay; que no vengan.
Lo que muestran los estudios disponibles sobre el impacto de la inmigración en los sistemas de bienestar (Holanda, Dinamarca, España,...) es que su contribución fiscal neta es significativamente negativa, lo cual afecta al nacional de esos países, que paga más impuestos y recibe menos.
Pero da igual. Porque el argumento economicista daría a entender que un extranjero rico habría de ir delante de un español pobre. Y no. Nunca.
El motivo por el que las casas en España tienen que ser prioritariamente para los españoles es, estrictamente, porque son españoles. Porque las comunidades nacionales existen y son una forma de refugiar y solidarizarse con los que peor les va de la comunidad. Por eso las viviendas sociales que haya en España tendrán que ser para españoles y las que haya en cualquier otro lugar para los nacionales de ese lugar (y no para los españoles).
Jugar a ser solidario con los de fuera con el dinero de los españoles sin casa es una forma de ser insolidario con los tuyos.
Claro que para poder ser insolidario con los tuyos primero has tenido que pensar que no existe ese "los tuyos", que no te ata ningún vínculo ni deber ni compromiso ni responsabilidad con tu familia, tus amigos, tus vecinos o tus compatriotas.
El partido que Iván desea en términos ideológicos es el partido que el PP sueña que seamos. Por eso dispara con tanta munición. Y por eso nunca se le gasta.
Iván quiere un partido que hable para el país de 1980, 1990 o 1995 porque no entiende qué es lo que ha pasado con las clases medias, con los barrios, con el mundo del trabajo, con los jóvenes o con las pequeñas ciudades y cabezas de comarca desde entonces.
Le aterra que se hable de inmigración masiva, de protección de los productores nacionales, de los excesos de Bruselas, de identidad, del colapso de los servicios públicos, de soberanía energética o de priorizar a las familias españolas ante fondos y compradores extranjeros. Le aterra porque esos problemas, ineludibles, le muestran que habla para un país que ya no existe.
Y aquí entra el PP. Porque al PP también le aterra. El PP quiere (en verdad necesita) un VOX dócil, sin mordiente, sumiso a los poderes de siempre, sin capacidad para impugnar nada. Un VOX plano. Un señuelo para llevar al redil de la mansedumbre el deseo de cambio real que tienen millones de españoles. Una plataforma para "ministrar" y poco más
Quizá sea eso lo que le han prometido en las reuniones en Génova y en los almuerzos en los alrededores del Congreso.
No, se la voy a echar a tu puta madre, en lugar de al gobierno que decidió joder el suministro de gas que teníamos desde Argelia para contentar a Marruecos, que nos lo agradece vaciando sus cárceles en nuestra frontera. Jugada gracias a la cual pasamos a adquirir la mayoría de nuestros gas a EEUU, a quien también hemos decidido tocar los cojones porque estamos decididos a que la energía en España sea una locura inviable. De paso cerramos centrales nucleares para asegurarnos que no haya ni un atisbo de soberanía energética en España. Pero nada de eso es culpa del Gobierno. Es culpa de tu putísima madre.