El gran aporte de la Espriella a la democracia es darnos cuenta que Bogotá no necesita un alcalde elegido por los constructores y los transportadores y sumiso a sus caprichos, sino de un Gerente nombrado por el presidente.
Y Galán lo aceptó sin chistar.
Imagino lo que hubiera dicho donde Petro le hubiera puesto un gerente para darle a entender que es un inepto: “no permitiré que el gobierno nacional se entrometa en los asuntos de Bogotá. No señor Petro Bogotá se respeta!”
Ahora Bogotá tiene dos alcaldes. Bien por la paridad de género.
Véanlo aquí: