A propósito de la reciente publicación de Nexos:
El Holocausto dejó, entre muchas otras, una advertencia incómoda: las atrocidades colectivas no requieren que toda una sociedad participe directamente. También necesitan indiferencia, normalización del sufrimiento y discursos capaces de convertir a las víctimas en cifras, daños colaterales o simples abstracciones.
Esa lección no exige afirmar que dos acontecimientos históricos sean exactamente equivalentes. Exige algo mucho más elemental: conservar la capacidad de indignarnos ante el sufrimiento humano, venga de donde venga.
Se puede discutir si lo que ocurre en Gaza debe calificarse jurídicamente como genocidio. Lo que resulta más difícil de explicar es por qué la muerte de miles de niños necesita primero una discusión semántica para merecer nuestra indignación.
Cuando frente a esos muertos la primera reacción es justificar, minimizar, relativizar o cambiar de tema, quizá la pregunta ya no sea qué nombre jurídico damos a los hechos, sino qué hemos tenido que normalizar para poder contemplarlos sin que nos incomode demasiado.
Mientras arrecia la tormenta sobre @EnriqueKrauze por su vergonzoso y fracasado papel como legitimador intelectual del genocidio israelí, él retuitea a la ultraderecha venezolana y trumpista.
Ya no es conservadurismo, centro-derecha ni derecha a secas... es ultraderecha. Hasta allá llegaron ya.
¿"Democracia sin adjetivos", decía?
Enrique Krauze y amigos salieron a defender a Ezra Shabot e insistir en que saben de genocidio más que los expertos reconocidos mundialmente, y que Amnistía Internacional, Médicos Sin Fronteras, Human Rights Watch, las relatorías de la ONU y las cortes internacionales de La Haya.
Afirman al mismo tiempo que no hay genocidio y que Israel tiene justificación al perpetrarlo.
Lee mi réplica a Shabot aquí: https://t.co/CCIibmaboy
Visita: https://t.co/s3PVSOuRjc
Ezra Shabot dice que llamar "genocidio" a Gaza banaliza el término, porque el genocidio es matar a alguien por lo que ES, no por lo que hizo.
Después llama a los niños muertos "mártires en potencia dispuestos a morir para llegar al paraíso islámico."
Léase eso dos veces.
No dice que eran combatientes. Dice que "algún día podrían serlo." Les inventa un futuro criminal para justificar su muerte presente. Eso no es describir una guerra: es un estereotipo aplicado a una infancia entera, un estigma colectivo que convierte a cualquier niño de Gaza en sospechoso por nacimiento, no por acto.
Esa es exactamente la lógica que él mismo condena al inicio del texto como la esencia del genocidio: culpar a un grupo por lo que es, no por lo que hace.
No hace falta resolver si Gaza cumple jurídicamente los criterios de la Convención de 1948. Basta con notar que el argumento que usa para negar el genocidio es, estructuralmente, el mismo que usan quienes lo cometen.
Los niños de Gaza no son "mártires en potencia." Son niños. Y estigmatizar a la infancia entera de un pueblo para justificar su muerte es, como mínimo, una contradicción que Shabot no vio venir.
الفيدو دة الفيفا عمال تستخدم حقوق الملكية الفكرية وتمسحة من مواقع التواصل علشان تمحي آثار الجريمة. انشروا الفيديو في كل مكان قبل ما يختفي. خلوه يوصل لكل الناس فيصعب مسحة.
Eduardo Brizio (ex árbitro) en ESPN
13 faltas de Argentina
0 amonestados
(merecían 2)
10 faltas de Egipto
4 amonestados
Mal anulado el 2do gol de Egipto. "Irracional marcar una falta tan lejos (90mts). Quita credibilidad al deporte".
"Si revisaste VAR antes, revisa vs. Salah"
Que poco se ha hablado de que la ciudadanía de Albania paralizó el país y quemó la casa del presidente porque le dio permiso a la sionista hija del Trump para construir un hotel de lujo en una isla protegida. Ahora después de 10 días tuvieron que revocar el permiso.
La entrevista-ficción del "a lo mero macho" Edmundo Cázarez a Carlos Monsiváis sirvió para que la derecha mexicana volviera a exhibir toda su vulgaridad y su homofobia.
Así que no todo estuvo mal.
El pueblo de Albania está dando un ejemplo al mundo. Llevan 23 días seguidos con gigantescas manifestaciones contra el pelotazo del yerno y la hija del criminal ultraderechista Donald Trump con un resort de lujo en una isla protegida por su biodiversidad. Impresionante.