“Hoy pongo mi toda mi fe en esta Escuela de Medicina que nace para la regeneración de nuestra raza por siglos enferma y olvidada… Que vengan los incrédulos para que se convenzan que con fe, patriotismo y sin miedo se pueden efectuar grandes realizaciones.”
Es preferible decepcionar a un paciente (por no recetar) que engañarlo (receta de remedios fútiles y con potenciales eventos adversos): ética por encima de clientela, evidencia por encima de complacencia...”Primum non nocere”