- Cuando un tipo de derecha no es cazador y no le gustan las armas, no sale a cazar y no compra armas.
- Cuando un tipo de izquierda no es cazador y no le gustan las armas, pide que sea prohibida la caza y la venta de armas.
- Cuando un tipo de derecha es vegetariano, no come carne.
- Cuando un tipo de izquierda es vegetariano, hace campaña en contra de los alimentos de carne y le gustaría que se prohibiese comer carne.
- Cuando un tipo de derecha es homosexual, hace una vida normal.
- Cuando un un tipo de izquierda es homosexual, hace apología de la homosexualidad, va a las manifestaciones "orgullo gay" y acusa de "homofóbicos" a todos los que no piensan como él.
- Cuando alguien de derecha pierde el trabajo, piensa en cómo salir de la situación y hace todo lo posible por encontrar un nuevo trabajo.
- Cuando alguien de izquierda pierde su trabajo, va a quejarse con el sindicato, gasta hasta el último día y va a todas las manifestaciones y huelgas contra la derecha y en contra de los empresarios.
- Cuando a un tipo de derecha no le gusta un programa de televisión, cambia de canal o apaga el televisor.
- Cuando a un tipo de izquierda no le gusta un programa de televisión, se queja y denuncia en los periódicos, las radios, los canales de televisión, se une a algún partido político de izquierda para promover una causa con el fin del alcanzar el cierre definitivo del canal de televisión que transmite el programa que no le gusta.
- Cuando un tipo de derecha es ateo, no va a la iglesia.
- Cuando uno de izquierda es ateo, se burla y persigue a todos aquellos que creen en Dios, denuncia la escuela o la institución que exponga un crucifijo, protesta contra cualquier signo de identidad religiosa, pide que se expropien los bienes de la iglesia, que se prohíba la semana santa y cada procesión o peregrinación (contra el Islam no hace nada porque no tiene el coraje).
- Cuando un tipo de derecha tiene problemas económicos, busca la manera de trabajar y ganar más dinero o trata de encontrar financiación para pagar sus deudas, y si puede, ahorra.
- Cuando un tipo de izquierda tiene problemas económicos le echa la culpa a la derecha, a los empresarios, a la burguesía, al capitalismo, a los neo conservadores etc., etc., luego se pone en contacto con un sindicato con la esperanza de que luego lo metan en un partido político o donde se pueda.
- Cuando un tipo de derecha lee este escrito, se ríe y si tiene ganas lo envía a sus amigos.
- Cuando un tipo de izquierda lee este escrito, se pone furiozo y trata de fascista y retrógrado a quién lo ha escrito y se lo envió.
Sólo cabría agregar: Un hombre de derecha persigue su propia felicidad; un hombre de izquierda persigue arruinarle la felicidad a los demás.
🛑 Urgente
Se ha perdido María Jesús Montero.
Vista por última vez el 17 de Mayo con camiseta clara, chaqueta rosa y lengua blanca.
Si alguien la ve, que contacte con nuestro programa.
#QuienSabeAnde
Esto de @perezreverte sobre Zapatero, que es de antes de que fuera imputado por delitos de corrupción, es sublime.
La comparación entre malos y tontos es de antología.
Es para poner en loop y verlo 10 veces, y después darle RT.
Nadie en España, nadie, asocia su acento con el analfabetismo. Se asocia con lo chabacano, lo choni, lo ordinario, lo vulgar, lo soez, lo grosero, lo basto y lo cutre. No es su acento, son sus maneras chulescas y barriobajeras. Es usted una vergüenza para la gente del sur.
Que si la cabalgata en la calle Asunción es un botellón
Que si la Semana Santa está privatizada y queréis verlo en primera fila
Que si la preFeria es para los señoritos y las casetas deben ser gratis para todos
Todo lo hacemos mal pero todos queréis venir
Dejadnos en paz!!!!
Ver a gente extraña beber sin ningún tipo de restricciones en la plaza más sevillana de la ciudad mientras el sevillano lo tiene prohibido el año entero es simplemente demencial...
@Ayto_Sevilla@jlsanzalcalde
🔴 Dice el comentarista de TVE que pitar al himno nacional de España en la Copa del Rey es “libertad de expresión”, como puede ser calificar como HIJOS DE LA GRANDÍSIMA PUTA a todos los que lo han hecho
RETUITEA si compartes esta “libertad de expresión”
Esto es lo que pasa cuando nunca vienes a Sevilla, Castigas a Sevilla y no sabe nada de la cultura de Sevilla. pero bueno ya te lo explico yo... que me he cansado de morderme la legua con todos los politicos que vienen a decirnos a los sevillanos como tenemos que hacer las cosas en semana santa... No fue un partido político concreto el que "impuso" el pago o los paneles, sino que es una estructura que ha evolucionado a través del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla en colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla. El cobro por el uso de sillas no nació de una ley de un partido moderno, sino de la necesidad de las hermandades de obtener ingresos para sufragar sus gastos que actualmente se mantiene, entre esos gastos las obras sociales.
Durante el siglo XIX y gran parte del XX, la Carrera Oficial no estaba centralizada; la gestionaban los llamados "silleros" (particulares que alquilaban sus propias sillas).
Fue en la década de los 70 cuando el Consejo de Hermandades tomó el control total de la gestión para repartir los beneficios de forma equitativa entre todas las cofradías.
La instalación de paneles y vallas para cerrar el recinto es una medida de seguridad y gestión de masas que se ha intensificado en las últimas décadas.
El Gobierno de España ha aprobado el proyecto de reforma constitucional para blindar el aborto. Propone añadir un cuarto apartado al artículo 43 de la Constitución Española, que recoge el derecho a la protección de la salud, para que se garantice el derecho al aborto.
El aborto, que destruye la vida de los seres humanos más inocentes e indefensos, es un crimen abominable, según la Revelación, el Magisterio de la Iglesia, y la razón. Desde su concepción, el embrión es un ser original y autónomo biológicamente, dotado de un proyecto interno que se va desarrollando hasta alcanzar su plena madurez.
Desde el Consejo de Hermandades y Cofradías nos unimos a la reflexión y llamada del Sr. Arzobispo de Sevilla ante la reciente propuesta de reforma constitucional.
Defender la vida humana, especialmente en sus etapas más vulnerables, es un compromiso irrenunciable para todo cristiano. Creemos firmemente en la dignidad inviolable de cada persona desde su concepción, portadora de un valor único y un destino propio.
Invitamos a nuestras Hermandades y, en general, a toda la sociedad a una reflexión serena y responsable, promoviendo siempre la cultura de la vida, el respeto y el cuidado de los más indefensos.
Que nuestras acciones y nuestra voz sean testimonio de la verdad, la caridad y la esperanza.
SE ACABA LA SEMANA DE LOS MUÑECOS DE MADERA
Esta semana hemos asistido a un prodigio intelectual digno de estudio: miles de personas descubriendo que las imágenes de Semana Santa son, atención, “muñecos de madera”. Un hallazgo comparable a afirmar que la Capilla Sixtina es “un techo pintado” o que Velázquez se dedicaba a “dar brochazos”.
El problema no es la ignorancia. La ignorancia, al menos, puede corregirse. El problema es la intención disfrazada de ocurrencia brillante. Porque reducir siglos de arte, tradición e identidad a su materia prima no es describir: es vaciar.
Pero es un mecanismo muy eficaz. Si algo no te gusta, no lo discutes, no lo estudias, no lo entiendes. Lo ridiculizas. Lo conviertes en caricatura. Y, una vez convertido en caricatura, ya no merece respeto. Ni defensa.
Mientras tanto, quienes repiten lo de “muñecos de madera” creen estar demostrando una superioridad intelectual que, en realidad, consiste en no haber comprendido absolutamente nada. Porque no están describiendo la realidad, están simplificándola hasta hacerla irreconocible.
Curiosamente, este ejercicio de reducción nunca se aplica a otros ámbitos. Nadie llama “estructura de hormigón” a un museo, ni “pantalla iluminada” a una obra digital contemporánea. Solo ocurre con aquello que conecta con tradición, con historia, con identidad.
Casualidad.
Al final, no es una cuestión acerca de religión. Es algo mucho más incómodo: hay símbolos que recuerdan que existía algo antes de este presente vacío. Y eso, para algunos, es insoportable.
Por eso no lo atacan. Lo llaman “muñeco”. Y esperan que, a base de repetirlo, termine siéndolo.
Y aquí es donde la broma deja de ser broma. Porque lo de los “muñecos de madera” no es solo una ocurrencia desafortunada: encaja perfectamente en la lógica de la Agenda 2030 y su ideología.
Una agenda que no se presenta como ideológica —porque eso sería demasiado evidente—, sino como técnica, inevitable, casi moral. Pero que, en la práctica, necesita algo muy concreto: individuos desligados de sus raíces, de sus símbolos y de cualquier estructura cultural que no sea rediseñable. Porque lo permanente no se puede gobernar fácilmente.
Las tradiciones, como la Semana Santa, son un problema en ese esquema. No dependen de algoritmos, no responden a tendencias globales, no se adaptan a narrativas cambiantes. Son, en esencia, resistencia cultural.
Así que no se atacan de frente. Sería demasiado burdo. Se aplica algo mucho más eficaz: la ridiculización progresiva. Hoy son “muñecos de madera”. Mañana, una molestia urbana. Pasado, algo prescindible.
Y, cuando ya nadie las defiende, se sustituyen. Por nuevos rituales, nuevos valores, nuevas causas perfectamente alineadas con un marco global homogéneo.
La ironía es exquisita: se acusa a la tradición de imponer, mientras se normaliza una ideología —la de la Agenda 2030— que redefine qué debe pensarse, qué debe celebrarse y qué debe desaparecer.
Pero tranquilo. No es imposición. Es progreso. Simplemente, un progreso que casualmente exige que olvides quién eres, de dónde vienes… y por qué algo significaba algo.
Y una vez lo olvidas, ya no hay nada que proteger. Ni siquiera “muñecos de madera”.
SE ACABA LA SEMANA DE LOS MUÑECOS DE MADERA
Esta semana hemos asistido a un prodigio intelectual digno de estudio: miles de personas descubriendo que las imágenes de Semana Santa son, atención, “muñecos de madera”. Un hallazgo comparable a afirmar que la Capilla Sixtina es “un techo pintado” o que Velázquez se dedicaba a “dar brochazos”.
El problema no es la ignorancia. La ignorancia, al menos, puede corregirse. El problema es la intención disfrazada de ocurrencia brillante. Porque reducir siglos de arte, tradición e identidad a su materia prima no es describir: es vaciar.
Pero es un mecanismo muy eficaz. Si algo no te gusta, no lo discutes, no lo estudias, no lo entiendes. Lo ridiculizas. Lo conviertes en caricatura. Y, una vez convertido en caricatura, ya no merece respeto. Ni defensa.
Mientras tanto, quienes repiten lo de “muñecos de madera” creen estar demostrando una superioridad intelectual que, en realidad, consiste en no haber comprendido absolutamente nada. Porque no están describiendo la realidad, están simplificándola hasta hacerla irreconocible.
Curiosamente, este ejercicio de reducción nunca se aplica a otros ámbitos. Nadie llama “estructura de hormigón” a un museo, ni “pantalla iluminada” a una obra digital contemporánea. Solo ocurre con aquello que conecta con tradición, con historia, con identidad.
Casualidad.
Al final, no es una cuestión acerca de religión. Es algo mucho más incómodo: hay símbolos que recuerdan que existía algo antes de este presente vacío. Y eso, para algunos, es insoportable.
Por eso no lo atacan. Lo llaman “muñeco”. Y esperan que, a base de repetirlo, termine siéndolo.
Y aquí es donde la broma deja de ser broma. Porque lo de los “muñecos de madera” no es solo una ocurrencia desafortunada: encaja perfectamente en la lógica de la Agenda 2030 y su ideología.
Una agenda que no se presenta como ideológica —porque eso sería demasiado evidente—, sino como técnica, inevitable, casi moral. Pero que, en la práctica, necesita algo muy concreto: individuos desligados de sus raíces, de sus símbolos y de cualquier estructura cultural que no sea rediseñable. Porque lo permanente no se puede gobernar fácilmente.
Las tradiciones, como la Semana Santa, son un problema en ese esquema. No dependen de algoritmos, no responden a tendencias globales, no se adaptan a narrativas cambiantes. Son, en esencia, resistencia cultural.
Así que no se atacan de frente. Sería demasiado burdo. Se aplica algo mucho más eficaz: la ridiculización progresiva. Hoy son “muñecos de madera”. Mañana, una molestia urbana. Pasado, algo prescindible.
Y, cuando ya nadie las defiende, se sustituyen. Por nuevos rituales, nuevos valores, nuevas causas perfectamente alineadas con un marco global homogéneo.
La ironía es exquisita: se acusa a la tradición de imponer, mientras se normaliza una ideología —la de la Agenda 2030— que redefine qué debe pensarse, qué debe celebrarse y qué debe desaparecer.
Pero tranquilo. No es imposición. Es progreso. Simplemente, un progreso que casualmente exige que olvides quién eres, de dónde vienes… y por qué algo significaba algo.
Y una vez lo olvidas, ya no hay nada que proteger. Ni siquiera “muñecos de madera”.
🫂 Un fuerte abrazo a los del lobby animalista que la próxima semana van a juntar a cincuenta personas bajo el lema "Sevilla es antitaurina".
📸 Primer lleno de "no hay billetes" en La Maestranza de Sevilla. @lancesdefuturo
Hoy es Domingo de Ramos…¡Ya es Semana Santa en Sevilla!
Vive la Semana Santa como solo en Sevilla sabemos vivirla, con corazón, pasión y las emociones a flor de piel.
¡Te deseamos una fructífera Semana Santa 2026!
📸 @vrd_93#SSantaSevilla26