A @ENRIQUEMARQUEZP Enrique Márquez le cayó todo el mundo encima. Fueron millones de comentarios negativos a su propuesta de elecciones de COMUNAS primero que la de la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. El señor Márquez dejó ver sus costuras, un señor que tuvo su momento histórico al decirle en su cara a Maduro y al TSJ en pleno que se habían robado las elecciones, ahora ha perdido todo lo que ganó, primero hace unos meses afirmó ser amigo personal de José Luis Rodríguez Zapatero, ahora muestra sus costuras donde ya sabemos por donde viene y quien lo mando a hacer este ridículo (con todo respeto señor Márquez ) de querer salvar al chavismo. Si salvar al chavismo porque en las comunas todavía etán las ma llamadas viejas del clap, ejercito de trolls que manejan redes sociales, los gorgojeros en fin ....Esa gente que ya está pasando de la era chavista y tomando conciencia propia y disernir entre lo bueno y lo malo, vine el señor Márquez a querer pretender reforzar LAS COMUNAS ... Son términos que la gente asocia con el hambre, con la pedidera, con las migas, con la repartidera de limosnas y de la corrupción de Alex Saab, Cilia Flores, Nicolás Maduro, Tareck El Aissami y muchos mas .... Señor Márquez qué necesidad tenía usted de meter la pata para salvar al chavismo y sus terminos ya ortodoxos? Debería explicarle al país de donde sacó dinero para el evento que realizó ayer ... quién pagó los espacios del Hotel Marriot ? Quién pagó la publiidad ? ... Señor Márquez usted debe discuparse con los venezolanos, no se trata de evitar la pluralidad democrática de expresiones diferentes, de propuestas distintas... sino que hay que evitar desviar el camino de la libertad y prosperidad. Usted es una persona inteligente , también lo son millones de venezolanos.#ULTIMAHORA
🇨🇴 UN VERDADERO HÉROE.
EI pediatra Germán Andrés Somoyar, quien evacuó a 10 recién nacidos durante el terremoto del 10 de agosto en Colombia, recibió el respaldo de la Red de Médicos en Alemania (REMA) para continuar su formación en ese país.
REMA cubrirá su homologación, idiomas, documentos, asesoría y tiquetes aéreos, en reconocimiento a su labor durante la emergencia.
Es un merecido reconocimiento.
🇻🇪🇨🇭 DE CRÍTICO DE LA OPOSICIÓN A EMBAJADOR: QUÉ CONVENIENTE
Enrique Ochoa Antich pasó años proyectándose como una voz “moderada”, pero buena parte de sus críticas terminaron apuntando, una y otra vez, contra sectores de la propia oposición.
Ahora llega la recompensa: embajador de Venezuela en Suiza.
Qué curioso: mientras el régimen enfrenta cuestionamientos, aislamiento y un escenario político cada vez más complicado, algunos que se dedicaron a golpear a la oposición terminan premiados con cargos diplomáticos.
¿Casualidad? ¿Reconocimiento al mérito? ¿O el clásico premio para quien resulta útil al poder?
En Venezuela, parece que atacar a la oposición puede abrir las puertas de una embajada. Suiza, al parecer, queda bastante lejos de la “moderación”
@JoseAGraterol No amerita replica. No tiene tino y desde algún tiempo viene boicoteando las posibilidades de unas elecciones presidenciales, que son las que en si vendría a estabilizar a Venezuela. Sería incauto pensar que Enrique Márquez, no tenga claro eso. Si jugada es pura marramusia
Se tiene que estar absolutamente desconectado de la realidad nacional para señalar que primero debe haber una elección comunal antes de salir del régimen criminal de facto que azota a Venezuela.
@MassBehaviorRes@SecRubio@usembassyve@ENRIQUEMARQUEZP@centradosven 6. Enrique Márquez parece que está pescando en rio revuelto. Su propuesta de elecciones de cc, sindicatos, etc., no es mas q un trabajo q ejecuta pa distraer y por el cual le pagan un montón de $$$. El propio alacranato. Está quemado y no tiene tino cuando abre la boca
@elhabito Inaudita la propuesta de Enrique Márquez, se nota que no quiere nada bueno para la sociedad venezolana, q 1ro son sus intereses particulares q el bienestar, progreso de ésta. Baubucea tal propuesta pa entretener. Un alacrán que por hacer tal cosa, le pagan bastante $$$$.
@MassBehaviorRes@Marxiando@pabloragonzalez@LaCausaRVe@ConvergenciaVe@delcyrodriguezv Se ha observado desaprobación y rechazo al régimen x parte del chavismo y, es producido x los reiterados actos de complacencia y entrega de los recursos del país a los EEUU.Escenario expresado x un gran número de vnzls, q no encontro respaldo en los mal llamados líderes políticos
Liberaron el oro. Los presos políticos siguen presos.
Así de simple.
Para el oro hubo acuerdo.
Para los venezolanos encarcelados por razones políticas, todavía no.
Que nadie venga a vendernos una “transición” mientras haya venezolanos privados de libertad por luchar por la libertad.
El oro ya está libre. ¿Y los presos políticos, pa’cuándo?
@MassBehaviorRes@usembassyve@SecRubio@Dinorahfiguera@jorgerpsuv El A: el fin de Jorge y Delcy, es ver con que se quedan con el oro de Inglaterra y cuidado si la otra parte, buscs beneficiarse. Hablan de metrología y no establecen un cronograma para cumplir tales puntos, ello debe ser establecido por la urgencia que vive Vnzl
🇻🇪 𝗔𝗾𝘂í 𝗹𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮𝗿𝘁𝗼 𝗺𝗶 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿𝗶𝗼 𝘆, 𝗮 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗻𝘂𝗮𝗰𝗶ó𝗻, 𝗹𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗱𝘂𝗰𝗰𝗶ó𝗻 𝗮𝗹 𝗲𝘀𝗽𝗮ñ𝗼𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗶𝘇𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗙𝗮𝗿𝗲𝗲𝗱 𝗭𝗮𝗸𝗮𝗿𝗶𝗮 𝗮 𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗖𝗼𝗿𝗶𝗻𝗮 𝗠𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗼, transmitida el domingo 26 de julio de 2026 en el programa Fareed Zakaria GPS, de CNN.
𝗠𝗜 𝗖𝗢𝗠𝗘𝗡𝗧𝗔𝗥𝗜𝗢
María Corina habló ante Fareed Zakaria con la serenidad de quien conoce la dimensión del momento y no necesita disfrazarlo con frases cómodas. Venezuela no puede reconstruirse bajo la conducción del mismo aparato que destruyó sus instituciones, sembró la desconfianza y demostró, incluso frente a una tragedia de esta magnitud, su incapacidad para proteger a la población.
La entrevista dejó una definición esencial: 𝘀𝗶𝗻 𝗹𝗲𝗴𝗶𝘁𝗶𝗺𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗼 𝗵𝗮𝗯𝗿á 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗮𝗻𝘇𝗮; 𝘀𝗶𝗻 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗮𝗻𝘇𝗮 𝗻𝗼 𝗹𝗹𝗲𝗴𝗮𝗿á𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗶𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀; 𝘆 𝘀𝗶𝗻 𝗶𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗮𝗹𝗱𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝘃𝗲𝗻𝗲𝘇𝗼𝗹𝗮𝗻𝗼𝘀 𝗻𝗼 𝗲𝘅𝗶𝘀𝘁𝗶𝗿á 𝘂𝗻𝗮 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗮 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗰𝗰𝗶ó𝗻 𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹.
Pero hubo algo aún más profundo. María Corina no describió a Venezuela únicamente desde el dolor. Habló de un pueblo solidario, valiente, organizado y capaz de levantarse aun cuando el Estado desaparece. Un pueblo que pasó del miedo a la indignación y de la indignación a una determinación que ya no puede seguir siendo ignorada.
Cuando habló de regresar, tampoco lo hizo desde la búsqueda de protagonismo. Habló de deber: volver para acompañar a nuestra gente, llorar y rezar junto a ella, organizar las fuerzas democráticas y conducir toda esa angustia por una vía pacífica.
Y cerró con una frase que contiene mucho más que esperanza. Contiene destino, compromiso y certeza:
𝗟𝗮 𝗽𝗿ó𝘅𝗶𝗺𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝘀𝗲𝗿é 𝘆𝗼 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻 𝘁𝗲 𝗿𝗲𝗰𝗶𝗯𝗮 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗽𝗮í𝘀 𝗵𝗲𝗿𝗺𝗼𝘀𝗼, 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲𝗿á 𝗹𝗶𝗯𝗿𝗲, 𝗽𝗿ó𝘀𝗽𝗲𝗿𝗼 𝘆 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗼.
Que así sea. La próxima entrevista, en Caracas. ✨
📺 𝗧𝗥𝗔𝗗𝗨𝗖𝗖𝗜Ó𝗡 𝗗𝗘 𝗟𝗔 𝗘𝗡𝗧𝗥𝗘𝗩𝗜𝗦𝗧𝗔
𝗙𝗮𝗿𝗲𝗲𝗱 𝗭𝗮𝗸𝗮𝗿𝗶𝗮:
A comienzos de esta semana, un juez federal estableció que el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa enfrentarán juicio en junio de 2027 por cargos de narcotráfico. Cuando fuerzas estadounidenses atacaron Caracas y capturaron a Maduro en enero de este año, muchos esperaban que la líder opositora María Corina Machado condujera al país hacia una transición democrática. Sin embargo, la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, fue instalada como presidenta interina y ha permanecido en el poder desde entonces.
María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz, se encuentra en el exilio desde diciembre de 2025. Nos acompaña ahora.
María Corina, bienvenida. Quisiera comenzar preguntándote qué información recibes sobre la situación en Venezuela después del terremoto. ¿Qué tan grave es? ¿Ha comenzado a estabilizarse?
𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗖𝗼𝗿𝗶𝗻𝗮 𝗠𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗼:
Al contrario, Fareed. Con cada día que pasa, la situación se vuelve más crítica.
Esta ha sido, sin duda, la mayor tragedia ocurrida en Venezuela en la historia reciente. Hablamos de miles de muertos, aunque todavía no tenemos una cifra exacta ni transparente. Las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil estiman que más de 40.000 personas continúan desaparecidas. Cientos de edificios se han derrumbado.
Las Naciones Unidas calculan que los daños a la infraestructura superan los 20.000 millones de dólares. Ha sido una tragedia inmensa, pero también ha dejado al descubierto realidades fundamentales.
Por una parte, la solidaridad, la resiliencia, el valor y la capacidad de organización del pueblo venezolano. Por otra, la ausencia absoluta del Estado y su incapacidad total para responder.
No reaccionaron. Y lo que hicieron fue obstaculizar los esfuerzos de ciudadanos, organizaciones privadas y misiones extranjeras de rescate.
Todavía vemos a cientos de personas que, después de un mes, continúan excavando con sus propias manos, sin ningún tipo de equipo, buscando a sus seres queridos. Todo esto produjo primero miedo, después indignación y ahora, diría yo, una rabia creciente entre los venezolanos, junto con una sensación de urgencia que aumenta cada día.
𝗙𝗮𝗿𝗲𝗲𝗱 𝗭𝗮𝗸𝗮𝗿𝗶𝗮:
Tú querías regresar a Venezuela, en parte por el terremoto y también porque consideras importante iniciar un proceso de transición democrática. Según numerosos informes, la administración Trump prácticamente te impidió viajar. ¿Por qué?
𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗖𝗼𝗿𝗶𝗻𝗮 𝗠𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗼:
He estado en contacto con el presidente Trump, con el secretario Rubio y con numerosos funcionarios estadounidenses durante estos últimos meses. Hemos intercambiado puntos de vista sobre cómo avanzar en el plan de tres fases que el Gobierno de Estados Unidos ha puesto en marcha para Venezuela.
Es muy importante recordar que la tercera fase contempla un proceso de transición que requiere una elección legítima.
Actualmente seguimos viendo al mismo régimen que estaba en el poder cuando fueron denunciadas todas estas actividades criminales. La desconfianza hacia ese régimen y hacia unas instituciones venezolanas que se encuentran en ruinas es enorme.
La única manera de avanzar, brindar alivio y esperanza al pueblo venezolano y atraer las inversiones que Venezuela necesita después de la emergencia —estimadas en más de 50.000 millones de dólares— es generar confianza.
También debemos aprovechar los inmensos recursos que posee Venezuela. Pero para hacerlo se necesitan instituciones, legitimidad y confianza.
Las grandes transformaciones que Venezuela debe emprender tienen que contar con el respaldo de los venezolanos. El régimen de Delcy Rodríguez atraviesa el nivel de apoyo más bajo de su historia, una situación que se agravó después del terremoto.
Sí, desde el primer día mi deseo ha sido regresar a Venezuela. Cuando ocurrió la tragedia, comprendí que mi deber era estar junto a nuestra gente: acompañarnos, llorar juntos y rezar juntos. Por esa razón regresaré pronto a mi país.
𝗙𝗮𝗿𝗲𝗲𝗱 𝗭𝗮𝗸𝗮𝗿𝗶𝗮:
¿Regresarás pronto?
𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗖𝗼𝗿𝗶𝗻𝗮 𝗠𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗼:
Estamos organizando toda la logística necesaria, no solamente para llegar a Venezuela, sino para permanecer allí, operar, organizar a las fuerzas democráticas y canalizar toda esa ansiedad y esa urgencia que mencioné por una vía pacífica y democrática.
Ese es precisamente mi objetivo y la razón por la que considero necesario regresar.
𝗙𝗮𝗿𝗲𝗲𝗱 𝗭𝗮𝗸𝗮𝗿𝗶𝗮:
Pero el presidente Trump se ha referido a ti en ocasiones de una forma bastante desdeñosa, sugiriendo que no es el momento adecuado para que regreses, o incluso que no deberías hacerlo. ¿Te arrepientes de haberle entregado tu Premio Nobel de la Paz?
𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗖𝗼𝗿𝗶𝗻𝗮 𝗠𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗼:
No, no me arrepiento.
Creo que no estaríamos ante esta extraordinaria oportunidad de convertir a Venezuela en una nación democrática si no fuera por la decisión que tomó el presidente Trump el 3 de enero.
El secretario de Estado ha sido muy claro sobre lo que hace falta para transformar a Venezuela en un gran aliado de Estados Unidos.
No se trata únicamente de seguridad. Tenemos que desmantelar esos grupos, sacar de Venezuela la influencia rusa, iraní y cubana, y eliminar la presencia de la guerrilla que se ha apoderado del territorio venezolano.
Pero también debemos convertir a Venezuela en el mayor socio energético de Estados Unidos, dentro de una alianza estratégica y duradera.
He mantenido contacto con empresas e inversionistas estadounidenses de los sectores financiero y tecnológico. Todos están enormemente entusiasmados con el potencial de Venezuela, pero también entienden que, para hacerlo realidad, se necesita legitimidad.
El secretario Rubio ha señalado que corresponde al pueblo venezolano tomar las decisiones sobre quiénes deben dirigir el país.
Nosotros hemos demostrado que somos una sociedad organizada como nunca antes, unida alrededor de principios, valores y una visión compartida, y decidida a ser libre.
𝗙𝗮𝗿𝗲𝗲𝗱 𝗭𝗮𝗸𝗮𝗿𝗶𝗮:
Muchas gracias. Te deseo un viaje seguro de regreso a tu país. Tal vez el próximo año podamos encontrarnos en Caracas.
𝗠𝗮𝗿í𝗮 𝗖𝗼𝗿𝗶𝗻𝗮 𝗠𝗮𝗰𝗵𝗮𝗱𝗼:
𝗟𝗮 𝗽𝗿ó𝘅𝗶𝗺𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝘀𝗲𝗿é 𝘆𝗼 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻 𝘁𝗲 𝗿𝗲𝗰𝗶𝗯𝗮 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗽𝗮í𝘀 𝗵𝗲𝗿𝗺𝗼𝘀𝗼, 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲𝗿á 𝗹𝗶𝗯𝗿𝗲, 𝗽𝗿ó𝘀𝗽𝗲𝗿𝗼 𝘆 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗼.
Muchas gracias.
@estebangerbasi Ah mundo de cómplices. Nunca les importo el sufrimiento del pueblo, pusieron por delante sus intereses particulares, venganza y desprecio por los venezolanos. Esos escombros compraron consciencia hasta más no poder, con recursos de las arcas de Venezuela. Ah mundo de complices!
𝐌𝐚𝐫í𝐚 𝐂𝐨𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐲 𝐞𝐥 𝐩𝐚í𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐧𝐝𝐢ó 𝐚 𝐠𝐮𝐚𝐫𝐝𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐩𝐫𝐮𝐞𝐛𝐚
Las revelaciones presentadas por el presidente Trump iluminan una historia que Venezuela debe mirar completa: la de María Corina Machado y sus más de veinte años dedicados a preparar un país capaz de proteger la verdad de su voto.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Independientemente de las noticias que continúen sucediéndose, de las medidas que adopte Washington, de los documentos que aún puedan ser desclasificados, de las conversaciones que se anuncien o de los interlocutores circunstancialmente convocados a una mesa, no quiero que esta hora pase sin rendir tributo a María Corina Machado.
Lo hago por aquello que ya nadie puede arrebatarle, cualquiera que sea el desenlace de las próximas semanas: haber dedicado más de veinte años a la defensa del voto; haber recorrido el país cuando el desaliento parecía una humedad instalada en las paredes; haber reunido voluntades que llevaban demasiado tiempo viviendo de espaldas unas a otras; y haber conducido a Venezuela, junto a Edmundo González Urrutia, hacia una victoria electoral que pudo ser preservada, examinada y mostrada acta por acta ante el mundo.
Las declaraciones del presidente Donald Trump y la decisión de su administración de hacer públicos documentos de inteligencia han colocado bajo una luz nueva la prolongada degradación del sistema electoral venezolano. La Casa Blanca afirmó que la CIA había recibido información sobre un plan específico del gobierno de Nicolás Maduro para alterar digitalmente resultados electorales en 2020 mediante procedimientos concebidos para eludir las auditorías convencionales. Al divulgar esos informes, el presidente Trump ha abierto un espacio de transparencia que fortalece la discusión sobre la seguridad electoral y sobre las garantías que deberán acompañar cualquier proceso futuro en Venezuela.
El documento desclasificado reúne inteligencia seleccionada entre 2004 y 2020 acerca del interés del gobierno venezolano y de sus capacidades potenciales para manipular sistemas electrónicos. El propio informe incorpora cautelas analíticas que fortalecen su utilidad: distingue entre capacidades técnicamente posibles, planes reportados y alteraciones efectivamente comprobadas, y reconoce que algunas hipótesis no contaron con evidencia concluyente. El expediente, leído con rigor, muestra que el problema venezolano jamás estuvo limitado a una máquina, pues abarcaba el control del árbitro, el registro, las auditorías, la transmisión, la totalización y la publicación de resultados.
Dentro de ese nuevo marco, el trabajo desarrollado por María Corina Machado desde Súmate, la organización ciudadana de defensa electoral que cofundó en 2002, adquiere una profundidad todavía mayor. Al crearla, escogió un territorio político que parecía demasiado árido para producir liderazgo: el territorio de los procedimientos. Allí casi nunca hay balcones, himnos ni ovaciones; hay reglamentos, registros, centros de votación, cuadernos, testigos, auditorías, transmisiones y actas. Sin embargo, las autocracias contemporáneas suelen instalarse precisamente en esa letra menuda, porque han aprendido que resulta menos costoso conservar la escenografía de una elección que abolirla, siempre que puedan controlar las puertas por las cuales debe atravesar la voluntad ciudadana.
Mucho antes de que el mundo dirigiera su atención hacia María Corina, ella trabajaba en la formación de ciudadanos capaces de comprender el proceso completo y de observar aquello que el poder prefería mantener fuera del alcance público. Vista desde la distancia, aquella labor revela que su trayectoria política comenzó menos en el estruendo de la campaña que en la disciplina casi monástica de estudiar cómo una voluntad colectiva se convierte en un resultado verificable.
Ella se preparó para 2024 durante veinte años, examinando cada proceso controvertido como quien arma un expediente judicial cuya sentencia puede tardar una generación. Aprendió que una anomalía aislada suele ser explicada, que cien anomalías dispersas pueden ser desestimadas y que únicamente la documentación sistemática permite descubrir el dibujo escondido bajo todas ellas. Su liderazgo se formó en la paciencia del investigador, en la minuciosidad del ingeniero y en la memoria de quien sabe que el poder depende, muchas veces, de la fatiga de los demás.
Las sociedades sometidas durante demasiado tiempo desarrollan una psicología particular: empiezan a considerar inútil el esfuerzo antes incluso de intentarlo. Esa indefensión aprendida, estudiada durante décadas por la psicología, hace que la persona abandone la búsqueda de una salida porque las experiencias anteriores le han enseñado que ninguna acción modifica el desenlace. En Venezuela, cada elección cuestionada añadía una capa a esa convicción paralizante. María Corina comprendió que para recuperar la participación era necesario devolverle al ciudadano una sensación concreta de eficacia: una tarea que pudiera cumplir, una mesa que pudiera vigilar, un acta que pudiera proteger, una verdad cuya supervivencia dependiera también de sus manos.
El Premio Nobel de la Paz de 2025 reconoció su trabajo sostenido en favor de los derechos democráticos y de una transición pacífica. Aquel galardón otorgó solemnidad internacional a una obra cuya hondura millones de venezolanos conocían desde mucho antes, pues su liderazgo había sido labrado entre persecuciones, carreteras recorridas, colaboradores encarcelados, separación familiar y una obstinación casi mineral por devolverle significado al voto.
Cuando le impidieron inscribir su candidatura después de haber ganado ampliamente las primarias opositoras, María Corina tomó una de esas decisiones que revelan la categoría histórica de un dirigente: respaldó a Edmundo González Urrutia y puso al servicio de su candidatura la inmensa energía ciudadana reunida alrededor de su propio nombre. Había conquistado el derecho político a encabezar aquella elección y, frente al cerrojo institucional, convirtió ese capital personal en una empresa nacional. La autoridad que había ganado para sí terminó transformada en protección para la candidatura de otro.
Juntos lograron organizar un país desgarrado por el empobrecimiento, la persecución y el destierro. Miles de voluntarios fueron preparados para vigilar los centros, acompañar a los electores, permanecer durante el escrutinio, recibir las actas, fotografiarlas y ponerlas a salvo. La enorme desventaja material fue compensada mediante una estructura humana extendida por el territorio, hecha de ciudadanos comunes que aceptaron responsabilidades extraordinarias y comprendieron que aquella noche la elección no terminaría al depositar el voto.
Deténgase un instante en esa escena, porque allí vive la dimensión más conmovedora de lo ocurrido. En miles de centros electorales, bajo luces fatigadas y después de horas de tensión, alguna mano sostuvo un teléfono frente a una tira de papel térmico. Quizás pertenecía a una maestra, a un estudiante, a un comerciante, a una madre que llevaba años sin abrazar al hijo emigrado o a un hombre que había visto marcharse a toda su familia. Aquella persona fotografiaba nombres, cifras, porcentajes, firmas y sellos; en realidad, sostenía entre los dedos una pequeña porción de soberanía nacional.
𝐋𝐚 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐜𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢é𝐧 𝐩𝐮𝐞𝐝𝐞 𝐦𝐨𝐫𝐢𝐫 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐯𝐨𝐭𝐨 𝐲 𝐞𝐥 𝐚𝐜𝐭𝐚.
María Corina organizó al país para impedirlo. La esperanza, tan vulnerable cuando depende únicamente del ánimo, adquirió cuerpo documental; la voluntad ciudadana pudo viajar desde una escuela rural hasta los archivos del mundo, mientras la victoria quedaba protegida por miles de personas que probablemente nunca llegarían a conocerse. El Centro Carter informó que los testigos opositores reunieron actas correspondientes a aproximadamente el 80 % de las mesas y que esos documentos mostraban a Edmundo González Urrutia con cerca del 67 % de los votos. La organización concluyó, además, que la elección no cumplió los estándares internacionales de integridad y que la negativa del Consejo Nacional Electoral a publicar los resultados desglosados por mesa constituía una grave vulneración de los principios electorales.
Esa fue la inteligencia decisiva de la operación: María Corina convirtió la movilización en cadena de custodia. Durante años se había pedido a los venezolanos que confiaran en denuncias difíciles de demostrar ante un Estado que monopolizaba la información; el 28 de julio, en cambio, la ciudadanía resguardó los comprobantes emitidos por las propias máquinas y consiguió que la verdad electoral sobreviviera fuera del recinto donde pretendían encerrarla.
La experiencia venezolana demostró que incluso un Estado capturado puede encontrar un límite cuando los ciudadanos aprenden a multiplicar los ojos, las manos y los archivos.
Ella convirtió el coraje venezolano en estructura; conectó al testigo de una mesa remota con el técnico que recibía el acta, al ciudadano dentro del país con quien seguía el escrutinio desde el exilio, y a millones de personas dispersas con una tarea común que cabía en un papel.
Pagó por ello un precio inmenso. La persecución judicial, la inhabilitación, el encarcelamiento de colaboradores, las amenazas, la clandestinidad y la separación de su familia acompañaron un itinerario capaz de doblegar a casi cualquiera. Sin embargo, su idea del futuro continuó incluyendo escuelas, prosperidad, instituciones, inversiones, familias reunidas y el regreso de los hijos, como si cada palabra fuera colocando desde ahora una viga de la República que todavía debemos reconstruir.
La información desclasificada ofrece una base más amplia para comprender los riesgos acumulados y para diseñar una reconstrucción electoral profunda, capaz de asegurar que las futuras decisiones de los venezolanos sean respetadas, auditadas y verificadas.
El documento de la CIA contiene numerosos nombres tachados, de modo que atribuir identidades a esas franjas negras excedería lo que la evidencia permite sostener. La trayectoria pública de Jorge Rodríguez, en cambio, puede examinarse sin especulaciones: presidió el Consejo Nacional Electoral, ocupó posteriormente la Vicepresidencia y distintos ministerios, dirigió estructuras políticas del chavismo y fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2018 como integrante del círculo de poder de Nicolás Maduro.
Ante semejante experiencia histórica, el país requiere mucho más que una renovación cosmética. Venezuela necesita un Consejo Nacional Electoral enteramente independiente, un Tribunal Supremo de Justicia recuperado para el derecho, un registro que devuelva a millones de emigrados su condición de ciudadanos políticos, auditorías accesibles, observación internacional plena, medios libres, candidatos sin proscripciones y resultados publicados mesa por mesa. Cualquier fórmula que conserve intacta la vieja maquinaria dejará abierta la posibilidad de repetir el despojo.
Rendir tributo a María Corina no exige convertirla en estatua ni sustraerla del debate propio de toda democracia. Exige reconocer la proporción exacta de su obra y evitar que la rapidez de los acontecimientos diluya su autoría entre quienes aparecieron cuando el trabajo esencial ya estaba hecho. Ella cohesionó un país entrenado durante años para desconfiar, cedió su candidatura sin entregar el mandato, organizó una elección bajo condiciones brutales y dejó a Venezuela la prueba material de su voluntad.
Mire otra vez aquella acta sostenida bajo la luz de un teléfono. Allí convergían la experiencia de Súmate, las heridas de 2004, las auditorías estudiadas, los testigos preparados, los exiliados atentos desde lejos y una mujer que se negó durante veinte años a concederle al poder el derecho de decidir, en secreto, qué había ocurrido dentro de las urnas. Aquel papel fue mucho más que un resultado: se convirtió en el título de propiedad de los venezolanos sobre su propio porvenir.
Cualquiera que sea el curso de los acontecimientos, esa obra ya pertenece a la historia.
La verdad ya aprendió a defenderse.