Prueba clara de que Tulio Gómez no es el salvador de la institución es que, si bien en 2014 compró algunas deudas del equipo y posteriormente las convirtió en acciones, cuando se convirtió en el máximo accionista el club solo adeudaba cerca de 200 millones de pesos.
Esto fue posible gracias a que Sangiovanni y los demás accionistas asumieron una verdadera papa caliente: sacaron al América de la Lista Clinton y lo salvaron de la desaparición.
En conclusión, el equipo ya estaba saneado cuando Tulio tomó el control, con las condiciones dadas para buscar el ascenso a la A. Por lo tanto, no puede considerarse un salvador, sino un empresario que vio una gran oportunidad para adjudicarse un crédito que corresponde a otros, y que posteriormente convirtió a la institución en una plataforma de marketing para sus negocios y en una herramienta de proyección política.