@Claudiashein Cuando empieza a mandar las madres buscadores ?
Cuando los más de 135 000 desparecidos ?
Cuando los miles de asesinados ?
Cuando los jóvenes encarcelados por protestar?
Cuando los más 4500 niños fallecidos de cancer ?
Cuando los que mueren en las puertas de hospitales ?
CIANDO?
Noto a demasiada gente esperanzada en que el infierno de la 4T está por terminar en México, que morena se auto-destruye, que EEUU nos salva, que el dinero regalado se acaba y que seguro viene la resurrección.
Quisiera entonces explicar, de la forma más clara y directa que pueda, lo que creo que realmente está pasando en México y que muchos se niegan a mirar de frente.
Cómo funcionaba el poder antes, durante décadas, el presidente de México no era solo el jefe del gobierno. Era el árbitro de casi todo el juego.
Todos los grupos importantes del país: empresarios, sindicatos, gobernadores, militares, líderes políticos, sectores de la Iglesia, narcos y criminales, le reconocían una autoridad casi absoluta al presidente en turno. A cambio, él mediaba entre ellos: decidía quién ganaba, quién perdía, quién recibía presupuesto, quién era protegido y quién era sacrificado.
Ese equilibrio mantenía cierto orden. No era democracia perfecta ni justicia social. Era un sistema de control. El presidente tenía la capacidad real de imponer disciplina. Si un gobernador se pasaba de listo o se volvía demasiado problemático, el centro podía cortarle la cabeza política sin que el edificio se cayera. El poder fluía de arriba hacia abajo.
Hoy, eso terminó, la Presidencia ya no es el centro que equilibra. Se ha convertido en una figura rodeada y presionada por múltiples grupos de poder que tiran cada uno para su lado. La presidenta tiene el título, las facultades legales y el control formal de muchas instituciones… pero no tiene la autoridad real para imponer su voluntad sobre quienes la rodean y le exigen.
¿Quiénes son esos grupos de poder?
No solo son políticos. Incluyen:
Facciones internas de Morena que pelean entre sí por candidaturas, presupuestos y protección.
Gobernadores con sus propias clientelas y redes locales. Empresarios que negocian a cambio de contratos, silencio o impunidad. Y, de forma cada vez más evidente, el narcoterrorismo.
El crimen organizado no es un actor externo que “ataca” al Estado. En muchos estados y regiones ya forma parte del tejido de poder. Tiene capacidad de intimidar, de financiar campañas, de imponer candidatos y de exigir protección. Cuando un grupo criminal logra infiltrar o aliarse con autoridades locales, deja de ser solo delincuencia y se convierte en un poder fáctico más. Un poder que no respeta discursos ideológicos ni lealtades partidistas: solo entiende de territorio, dinero e impunidad. Un poder al que le importa poco o nada Sheinbaum.
Régimen, Sistema político y Partido: no son lo mismo. Aquí hay una confusión peligrosa que mucha gente tiene.
Morena es un partido. Un partido muy poderoso, sí. Pero el SISTEMA POLÍTICO es el conjunto de reglas no escritas, protocolos, acuerdos, costumbres y equilibrios de poder que permiten que el país funcione (o deje de funcionar). El régimen es mínimo respeto entre políticos y criminales.
Morena puede seguir existiendo, puede seguir ganando elecciones y puede seguir controlando instituciones… y aun así el sistema político puede estar colapsando: ya no hay Manual de Carreño. Porque lo que se está rompiendo no es solo un partido: es la capacidad del Estado para imponer orden, mediar conflictos y contener a los grupos más violentos o ambiciosos.
Cuando la presidencia y partido se debilitan o desaparecen, no aparece automáticamente la democracia. Aparece el caos, la anarquía. Y en el desorden ganan los más organizados, los más armados, los más violentos, los esperpénticos, los locos, los más peligrosos, los que utilizarán la fuerza.
Morena controla casi todo en el papel: mayorías en el Congreso, la mayoría de las gubernaturas, una reforma judicial que le dio control sobre los jueces, influencia decisiva en organismos electorales y un aparato burocrático enorme.
Nunca un partido había concentrado tanto poder institucional en las últimas décadas.
Y sin embargo, Claudia Sheinbaum ejerce un poder personal frágil, torpe, limitado. ¿POR QUÉ?