hoy despediré este año aplaudiendo mi valentía, mi fuerza y mi resiliencia. Porque solo yo sé cuánto me ha costado, y solo yo sé por todo lo bueno y lo malo que pasé.
No hay persona más cobarde y egoísta que aquella que no tiene el valor de hablar claro, y solo deja que la otra persona se haga un desastre emocional intentando entender el desinterés y decidir si seguir ahí o dejarlo todo.
Todo el mundo puede cambiar. Pero desde luego nadie cambia sin estar dispuesto a hacer esfuerzos y a sostener la incomodidad que supone romper patrones
Siempre he amado la frase en inglés “stay soft” Me la decía un amor que tuve.
Ahora, mientras atravieso mares complejos de la vida, me comprometo a esto: a permanecer soft.
A que mi sangre siga ligera, mi corazón abierto y mis músculos aferrados a la ternura.