A mí me encanta el amor, la vida en pareja, dormir nariz con nariz, elegir outfits, domingos de pelis y comida chatarra, definitivamente yo nací fue para amar.
Recibir halagos por tu apariencia física está bien. Pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso es demasiado bonito y se siente diferente.