Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.
La abstinencia sexual, se vuelve muy fácil para una mujer cuando se da cuenta de que literalmente no hay ningún hombre con el que valga la pena involucrarse a menos que la ayude a mejorar su vida y la ame correctamente. Pueden pasar meses tras meses; en realidad no es nada.
lo de Valentina Ferrer sirve como recordatorio de que no importa que seas la mujer más linda, inteligente o amable, al final el hombre que quiera engañarte, lo hará sin importarle nada.