Esto señor Presidente no puede llamarse un logro. ¿Cuántos hospitales ha constituido su administración?, ¿cuántos kilómetros de vías? Mediocridad aboluta. Obras, no trinos
Nunca he leído una radiografía más precisa, más aguda, más perfecta sobre @petrogustavo. El académico, este sí de verdad, preparado y estudioso, Andrés Caro, hace una disección clara del mandatario colombiano y su cada vez más delirante paranoia. Recomiendo no solo su lectura, sino que compartan esto por doquier, en sus redes sociales, en sus grupos de WhatsApp, que lo lean con sus colegas y familiares.
Gracias a @gabrielsilvaluj por haberla puesto en su X.
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"Golpe de realidad
Tal vez el error más grande del presidente es creer que la gente lo ve como él se ve a sí mismo.
Es un error clásico. Es el error de los héroes trágicos. Es Edipo arrancándose los ojos al descubrir quién ha sido siempre: el asesino de su padre, el hombre que se acuesta con su madre, el padre-hermano de sus hijos. Es Edipo tirano, como dice el título original de la obra, y no “Edipo rey”.
Pero el del presidente no es un caso semejante al del desgraciado Edipo; su error no es tan atávico. Su error está, simplemente, en la desmesura y en la falta de conocimiento de sí mismo. El presidente se ve distinto a como es en realidad: lo que desconoce no es un secreto terrible, como el de Edipo, sino el tamaño de su ignorancia y la irrelevancia en la que está cayendo con sus cuentos.
Y este error, como la peste tebana, parece haber contagiado a todo el petrismo.
La izquierda y el presidente ganaron las elecciones de 2022: es verdad. Tienen un mandato que va hasta agosto de 2026 y del que nadie está dudando.
Es verdad, también, que ese fue un triunfo importante: la izquierda ganó después de setenta años de consensos centristas y conservadores.
En 2022, ganó la presidencia un guerrillero desmovilizado.
Una mujer negra ganó la vicepresidencia.
Todo esto es muy importante.
Pero el presidente y su movimiento se cuentan esta historia como si se tratara de una épica.
¿El escenario? Un país injusto y con violencia endémica. Un país, como Tebas, cubierto de oscuridad y dominado por líderes corruptos. Un país de pocos ricos que explotaban a los pobres.
¿La acción? Una campaña presidencial que fue, más bien, un acto de emancipación que partió la historia en dos y que le dio a Colombia, como citó el presidente en su posesión, “una segunda oportunidad sobre la tierra”. Más que una campaña, lo del presidente fue una gesta y una purga. Él vino a curarnos de nuestra iniquidad.
¿El héroe? Gustavo Petro. Más que un candidato, una fuerza de la naturaleza personificada. Un genio, según su hermano. El representante de la vida.
¿El antagonista? El establecimiento, que es, al mismo tiempo, el uribismo, el santismo, el paramilitarismo, el neoliberalismo, Hitler, las EPS, las universidades privadas, los tecnócratas, los ricos, los israelíes, Elon Musk, el imperialismo, el fascismo, la derecha, las periodistas y la prensa, el Consejo Nacional Electoral, el Banco de la República y los jueces (a veces). Los representantes de la muerte.
Los errores están en que la realidad no es así, ni su campaña fue así, ni su gobierno es así, ni él es como se imagina.
El país es injusto, violento y desigual. Pero está mejor que hace treinta años. Nuestra democracia es más abierta y nuestras instituciones son mejores. Hay menos hambre y menos pobreza.
La campaña tampoco fue una campaña sorprendente o admirable. Era el candidato que iba a ganar. Lo único que tenía que hacer era no perder. Colombia, como otros países, venía de un levantamiento social, de una pandemia y de un gobierno impopular. Gustavo Petro le hizo oposición a Iván Duque, no a Sauron.
Y le ganó a Rodolfo Hernández: un candidato tan malo, tan cuestionado, tan satisfecho en su propia chabacanería, que su muerte, hace unos días, no despertó ninguna emoción.
La del presidente fue una victoria previsible, apoyada por los más grandes manzanillos y por parapolíticos, y patrocinada por exnarcotraficantes, exparamilitares, mega contratistas y estafadores digitales.
En 2022, Goliat le ganó a David, que era el ingeniero impresentable.
Y el protagonista de esa historia no es un hombre tan excepcional como cree. No es un estadista, sino un provocador. No es un genio, sino un charlatán.
Por ejemplo, hace un par de semanas, en la posesión de la defensora del pueblo, el presidente dio un discurso confuso sobre todas las cosas del mundo. Habló de películas italianas, del fascismo, de la “praxis”, de la ciencia, de la paternidad, del corto exilio de su hija, de la esclavitud, de Bolívar, de las periodistas que son “muñecas de la mafia”, de Benkos Biojó, de las personas negras, de los hombres negros que son conservadores (habló, así, del presidente de la Corte Suprema) y de la dictadura que dice que fue el gobierno anterior.
Habló también del Quijote y de Rousseau. Dijo que “no era sino juntar el Quijote de la Mancha Errante y Rousseau y teníamos la tesis fundamental de nuestra propia libertad”.
El presidente citó mal el libro para compararse con don Quijote: “Por el camino voy deshaciendo entuertos, cabalgando mi rocinante, llevándome aldaba y mi lanza y con mi escudero al lado para que no me pase nada malo, puedo ir por todos los rincones del mundo cabalgando, deshaciendo los entuertos de la injusticia”.
Así, con palabras que un personaje de ficción nunca dijo, el presidente se imagina su obra.
La comparación es tierna y dice mucho. Muestra la imaginación tan simple del presidente, su destreza de confiado, pero mal estudiante, lo superficial de sus lecturas y lo ramplonas que son sus parábolas. Dice mucho, también, porque muestra que el presidente nunca se leyó el Quijote, o nunca lo entendió, pero que ve al héroe como un semejante.
Don Quijote, como explicó Carolina Sanín en uno de sus monólogos, era un “viejo loco”, al que se le “secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio” de tanto leer libros de fantasía y que decidió ser un caballero armado (en un tiempo en que ya no había caballeros armados), para hacer una campaña inventada, con amantes y enemigos imaginarios.
Lo trágico, claro, es que el presidente no se parece al don Quijote que él se imagina, pero sí, en algo, al don Quijote que se imaginó Cervantes. Aunque no tiene ni su gracia ni su grandeza triste, sí se parece al intransigente que ve gigantes donde hay molinos, al que impone un ideal de justicia que no existe sino en su mente, al que por hacer la paz extiende la guerra y la violencia, al que tratando de “deshacer entuertos” crea más y peores problemas para la gente que se encuentra en el camino.
Un presidente que se siente como un Quijote pasado por Rousseau es un mal presidente, que no ve la realidad como es, sino como quiere que sea. Pero, a diferencia de don Quijote, el bienestar de millones depende de la forma como un presidente ve y juzga la realidad y a sí mismo.
Imaginarse como un don Quijote heroico, o como la vanguardia de la lucha mundial contra el fascismo y el cambio climático, o como una víctima del establecimiento, le sirve a él para contarse una historia.
Pero esa historia no es más que un cuento. Sus “golpes blandos” son como los gigantes que son molinos. La realidad es que nadie está tratando de tumbarlo y que su gobierno ha sido decepcionante.
Creerse sus cuentos le puede servir al presidente para inventarse una historia en la que él aparece como un héroe portentoso.
Pero lo único verdaderamente portentoso es la realidad, que termina siempre por imponerse y que al final, como dijo Mike Tyson, le termina pegando a uno un puñetazo: un golpe como el que las aspas del molino le dieron a don Quijote.
Mientras el presidente y sus seguidores sigan viéndose como no son, y mientras él siga contándose y creyéndose sus mentiras, este será un mal gobierno, construido con promesas tan fantásticas como las amenazas que denuncia.
Al final, el golpe será estruendoso.
Y no será un golpe de Estado, blando o duro, sino un golpe de realidad".
https://t.co/zIpGosPMk5
Gabriela Frías, presentadora principal de @CNNEE , comenta sobre la actitud de Gustavo Petro durante una importante ceremonia militar. Los detalles importan y mucho @gfrias
Contundente intervención de @VickyDavilaH en la Convención Bancaria. “No podemos sucumbir ante el terrorismo político del gobierno Petro”.
Valiente periodista, colombiana ejemplar!
#VickyLesDijoLaVerdad
Contundente mensaje del Ejército a Gustavo Petro:
“Señor presidente no se equivoque, si sus acciones socavan nuestra democracia y el bienestar del pueblo Colombiano no busque protección entre nosotros porque no la hallará, defenderemos la Constitución y la ley”.
Así, un video muy muy sencillo sobre lo que hacen Gustavo Petro, Gustavo Bolívar, Wilson Arias, Aida Avella, David Racero y otros miembros del Pacto Histórico. La fórmula está inventada, copiada, es de manual. Ahora la aplican sagazmente en Colombia.
Att. El Antipueblo.
NO PRESIDENTE !! Las instituciones no existen para apoyar lo que quiera el gobernante de turno, sino para garantizar el sano ejercicio de la democracia y del respeto a la independencia de los poderes públicos.
Se necesita es respetar las decisiones de las distintas instituciones en su papel particular, porque ellas representan la democracia. El gobernante de turno no es quien interpreta exclusivamente lo que quiere el pueblo. Lo hace el legislativo y lo hace el judicial también y en ese diálogo independiente de poderes se expresa la democracia.
Colombia no necesita “asambleas constituyentes” porque la democracia en colombia 🇨🇴 es suficientemente madura como está concebida y ha sabido y sabrá interpretar y reflejar lo que necesita el país.
El “cambio” era el Castrochavismo. Se les advirtió, dijeron que no. Se burlaron. Ahora solo queda el camino de la unión para proteger la democracia, el Estado Social de Derecho y la libertad. Acá no pueden importar los matices políticos y los egos, sino la defensa de la institucionalidad. La Asamblea Nacional Constituyente la convoca Petro para arreglar sus problemas de falta ds gobernabilidad, incapacidad de ejecución y un gabinete de ineptitud. Ahora se necesita un gran acuerdo nacional en donde TODOS los que respeten la Constitución trabajen mancomunadamente para salir de esta crisis.
Gustavo Petro:
Soy Jaime Arizabaleta, queda notificado que no permitiremos usted destruya la democracia en Colombia.
Si es necesario una marcha de MILLONES, un domingo, lo haremos.
*El que no le tenga miedo a Petro, comparta este video y súmese a #YoDefiendoLaDemocracia
Otra vez la marcha del 6 de Marzo es tendencia número uno en Colombia.
Esta movilización no le pertenece a nadie, es sin lideres.
Los únicos protagonistas son los millones de ciudadanos que salgan
Pido a toda Colombia sumarse, esto es sin egos.
🟥 LE RESTRIEGAN en la cara a Petro sus declaraciones donde decía que no iba a ser un corrupto nepotista y que iba a respetar la meritocracia. El tiempo demostró que todo fue falso y representa el gobierno más ladrón de la historia. 🔁