Quiero agradecer públicamente al atún, por acompañarme cuando soy fit, cuando soy pobre, cuando tengo pereza o se me olvidó descongelar algo o en todas las anteriores juntas.
Sinceramente, no tengo ningún deseo de ser rico para poder comprarme un Rolex o un Lamborghini.
Quiero ser rico para poder disponer de mi tiempo y poder ir al gimnasio a las 3 de la tarde de un lunes.
Para sentarme en una cafetería y relajarme durante una hora en una tarde lluviosa.
Para poder cocinar en casa con ingredientes frescos.
Gastar en mi familia y amigos sin preocuparme por el presupuesto.
Esa es mi idea de una vida rica, no la falsa idea consumista que nos han metido en la cabeza.