Una cosa, Luis Enrique no necesita que le recuerden en cada cosa que haga que su hija está muerta, él ya lo sabe.
Y esto aplica a cualquier persona con una pérdida importante en su vida.
Ellos son Tino Libaak y Leandro Román Augsburger. Son los nombres propios del deporte argentino en la jornada de hoy.
Con 19 y 20 años respectivamente, se tuvieron que hacer cargo del punto definitivo (series al mejor de 3 partidos) en la final del Mundial de pádel en Qatar. Debieron enfrentar a una dupla que tenía a Paquito Navarro, histórico y experimentado jugador español, ex 1 del mundo.
Perdieron el primer set, remontaron y se llevaron el segundo. Cuando estaban 5-5 en el tercero, Augsburger sufrió un problema físico que lo incapacitó para desplazarse en la pista. Pero bancó la parada y aportó lo que pudo. Libaak lo alentaba al grito de "por la camiseta", señalándose el escudo.
No actuaba: estaba en estado de gracia. Se encendió en modo Dios para llevar al equipo a un tie break que ganaron 7-2 para desatar la locura de Argentina campeón.
Decir pádel es decir Argentina. Y siguen saliendo chicos que saben llevar la bandera a lo más alto.