Es verdad que en España hay un absentismo mayor que en la UE: según Eurostat, un 4,5% en 2024, frente al 2,5% de media europea. Pero, ¿es cierto que sea por fraude como sugiere Feijóo? Es sencillamente imposible saberlo, porque nadie puede cuantificar el fraude con rigor. Lo que sí está cuantificado rigurosamente es la causa de cada baja, y lo que viene te sorprenderá.
Una gran parte del crecimiento de las bajas se debe simple y llanamente al envejecimiento de la plantilla. Por dar un dato, hoy hay 1,5 millones más de trabajadores mayores de 50 años que antes de la pandemia. Sus bajas duran el triple que las de los jóvenes, como es lógico (79 días de media, frente a los 27 de los jóvenes, según la AIReF).
Otra razón por la que las bajas han aumentado son las listas de espera: la duración media de las bajas ha pasado de unos 26 días antes de la pandemia, a casi 40 en 2025, y las propias mutuas (Asepeyo) señalan como primera causa la saturación de la sanidad pública. Si antes la operación de cadera te llevaba un mes y ahora te toma dos por los retrasos, has doblado tu periodo de baja y no precisamente por vago. Creo que todos estaremos de acuerdo en que es injusto decirle a esa persona que, encima de esperar el doble a que la operen, le van a recortar la prestación.
Luego está la salud mental, la segunda causa de incapacidad temporal en España con 671.618 bajas en 2024, más del doble que en 2016. Esta es la parte más sensible y difícil de cuantificar: ¿cuánta gente pide una baja por estrés de mentira? Difícil saberlo. Lo que sí sabemos de forma rigurosa es si los empleados españoles están peor tratados que los europeos, y la respuesta ya la sabemos todos. En España se hacen unos 130 millones de horas extra no pagadas al año (2,5 millones cada semana, según CCOO con datos de la EPA), con las que las empresas se ahorran 3.243 millones de euros; esto sí es fraudulento a ciencia cierta, pero sobre esto no habla Feijóo, por lo que sea. Somos el pais de Europa en el que más empleados dicen no tener tiempo para ver a su familia o amigos por culpa del trabajo, según la European Working Conditions. Estamos a la cola de Europa en apoyo psicológico en el trabajo: solo el 28% de los empleados tiene acceso a él, frente al 40% de media europea (78% en Finlandia). Etc, etc, etc. No podemos saber cuántas bajas por depresión o ansiedad son “de verdad”, pero sabemos a ciencia cierta que los trabajadores españoles son los que más razones tienen para estar deprimidos o ansiosos.
Sobre el último punto puedo hablar de primera mano porque viví mucho tiempo en Dinamarca. Por mencionar una anécdota de muchas: en una ocasión mi jefa danesa me vio más serio de lo normal y me dijo que me tomara la semana entera libre, porque notaba que el exceso de trabajo me estaba pasando factura. De primeras me negué, porque pensaba que no era para tanto, pero mi jefa había leído que la primera señal de que un empleado está cerca de tomarse una baja por estrés, es sentir que su trabajo es tan importante que no puede tomarse ni una semana libre. Así que me obligó a tomarme la semana libre. No sé si aquel estrés habría acabado en una baja, lo que sí sé es que volví con muchas más ganas, y desde entonces me siento en deuda con ella, algo que me hace tomarme mucho más en serio mi trabajo.
En fin, creo que el de las bajas es un tema complejo que debería enfocarse desde una perspectiva mucho más amplia y meditada, empezando por pensar en cómo podemos tratar mejor a nuestros trabajadores.
Por cierto, y con esto acabo, no deja de ser paradójico que el mismo partido que sospecha de la baja por ansiedad de una madre trabajadora que no tiene tiempo para ver a sus hijos, acabe de aprobar en Madrid 500 euros al mes para el “concebido no nacido”. Ayudar al feto, desconfiar de su madre.
@Mayichii Respetar tu decisión pero vas a dejar un hueco muy grande en los aficionados de 1k! Siempre diste lo mejor por el equipo y no supimos valorarlo y ahora al irte sigues poniendo por delante al equipo, se te va a echar de menos presi! Solo vendrán mejores cosas 💜
A mí no me importa que haya sido el espectáculo más visto en la Historia del Superbowl.
Tampoco me importa que la dicción de Bad Bunny no sea perfecta y que de lo que canta, se le entiende un mínimo porcentaje.
Me da igual que haya ganado un Grammy al Mejor Álbum del año.
No me gusta la música actual. No me hace sentir y no por eso voy a criticarla con insultos y mucho menos voy a juzgar a la gente a la que sí le gusta.
No soy un ser omnipotente y jamás voy a tener la verdad absoluta cuando dé mi opinión.
Durante la última semana leí cientos y cientos de insultos para Bad Bunny. No sabía que en el planeta existían tantos millones de expertos en música.
No hice ni medio comentario al respecto. Opinar sobre algo que no conozco, me parece un acto monumental de ignorancia y lo que sí lograron todos los que hicieron pedazos a Benito, fue que me diera muchísima curiosidad lo que haría en el medio tiempo del Superbowl.
No, entendí el 90%, pero me identifiqué con los lugares comunes (llámenles clichés si quieren, no me importa) de nosotros los latinoamericanos.
Sentí la música.
¡Me encantó ver a la que para mí es la cantante más camaleónica y versátil del mundo cantar salsa!
Aplaudo que otro boricua que logró conquistar al mundo hace ya más de 25 años, haya apoyado a su paisano.
Por el contexto de la política actual de los Estados Unidos, lo de ayer, fue inmensamente trascendente.
La música además de hacerme sentir, me hizo sentir muchísimo orgullo por mis raíces latinas.
No voy a bajar música de Bad Bunny y mucho menos empezaré a escuchar la música que le gusta a las nuevas generaciones, yo me quedo con otro tipo de música que no es mejor, ni peor, pero es la que a mí me gusta y no porque a mí me guste, es la mejor y la de mayor calidad.
Me da lo mismo si lo de ayer es el espectáculo más visto de la historia del Superbowl, también me da igual si Bad Bunny tiene pésima dicción, pero jamás voy a olvidar que un artista al que no conocía, me haya hecho sentir... Y al final del día, el arte o te hace sentir o no te hace sentir y cuando no te hace sentir, no hay razón para sentirte superior y criticar con soberbia y arrogancia.
¿De verdad vamos a seguir creyendo que todo aquel que no piensa, siente y vive como nosotros es un pendejo?
Con razón hay millones de personas buscando refugio emocional en las redes sociales para llenar sus vacíos y en algo mucho peor... ¡En los políticos!
A mí no me gusta la música actual, pero ayer en el medio tiempo del Superbowl, Bad Bunny, Lady Gaga, Ricky Martin, la música y la historia que se contó a través de sonidos totalmente latinos... ¡Me hicieron sentir y mucho!
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@albapintadoo Gracias tuve suerte y abrieron otra fecha y en esa cola estaba más cerca y puede conseguir las entradas para el 11 sino lo veía negro jejeje
@aabril_rs@manyecs malditos bots y lo peor que luego no van a ir y lo van a vender a precio demasiados altos, cuando entre aviso si quedan entradas y cuales, suerte!
@aabril_rs@manyecs no pierdes nada, suerte que los bots están que la lían en las colas de los conciertos lo tiene que vigilar más ticketmaster a futuro
@aabril_rs@manyecs yo entre mediante la otra cola del 10 de julio, los del ticketmaster se han columpiado con la preventa ya para mañana no les quedará ninguna entrada....
Salí de Venezuela hace 7 años ya, porque me pusieron una pistola en la cabeza a plena luz del día. 19 años tenía. Iba caminando a la universidad.
Me costó entender que eso pasó básicamente porque no había consecuencias para los criminales reales, como suele ser en las dictaduras.
Me fui aterrada y sin ganas de volver. Estaba chica y me costaba separar lo que es el gobierno vs. lo que es la patria.
Afuera lo entendí. Y me dolió muchísimo darme cuenta que amaba mi país más que a nada y que el recelo venía de que nunca quise ser una exiliada. Qué sensación tan fea lo que es el despojo y más cuando ni siquiera has terminado de formar tu identidad.
Por fortuna y bendición, migré a un país que amé profundamente desde el momento en que llegué. Me acogió, me permitió crecer, lo hice mi casa y lo sigo amando. Amo su cultura, sus costumbres y sobre todo a su gente.
Pude crecer, recorrer distintas tierras, sanar y ser feliz en ese proceso. País que visito, país del que me recorro al menos tres ciudades como queriendo entender cómo funciona desde adentro. Me voló la cabeza conocer formas de pensar tan diferentes e interesantes. Ese intercambio constante me recordaba lo que somos en Venezuela y lo que no. Nos empecé a recordar con cariño y con nostalgia.
Ya cuando sané y quise volver de visita, era demasiado tarde.
Para bien o para mal, tengo nacionalidad española y venezolana. La española me permitió moverme libremente por el globo, con la excepción de que si llegaba a pisar venezuela no podía salir.
Podía visitar cualquier país, excepto el mío. Y si lo visitaba, no podía salir, a no ser que tuviera ese pasaporte venezolano que me era imposible de conseguir por distintos motivos claramente relacionados a la dictadura.
Cuento esto como un marco para decir que la intervención de hoy, de este 3 de Enero de 2026, no la celebro a la ligera. Cuando crecí no soñaba con que USA bombardeara a mi país, te lo juro.
Pero tampoco nadie te prepara para lo que es ver a una tanqueta militar aplastando los huesos de estudiantes que solo exigían derechos humanos, poder comprar comida o tener libertad.
Nadie te prepara para estar semanas sin electricidad en un país que es ridículamente rico. Nadie te prepara para lo que es llegar con una emergencia a un hospital y ver cómo se te muere un familiar en los brazos porque no hay insumos. Nadie te prepara para lo que es tener amigos presos en el centro de tortura más grande del continente, y que ese centro de tortura casualmente esté en tu país.
Una dictadura es una dictadura. Y las salidas pacificas son una utopía.
Lo intentamos todo: votar, alzar la voz, pedir ayuda, protestar, irnos, quedarnos y hasta morir por nuestra tierra.
Nada funcionó. Y la represión no solo siguió sino que tomó fuerzas. En algún punto se sintió invencible (en psicología le decimos “Indefensión aprendida”). Por eso estamos tan contentos hoy. No creemos que lo que vengan sean rosas, pero sí nos devuelve algo de esperanzas.
No tienen que venir a preocuparse por nuestro petróleo, sabemos que tenemos las reservas más grandes del planeta. Rusa y China también lo saben bien, porque nos lo han robado en las últimas dos décadas y ahí si no hemos visto a nadie diciendo nada.
Todavía nos queda mucho. Y seré cruda con esto: tampoco somos libres (aún). Pero por primera vez en 26 años está ocurriendo algo histórico en nuestro país.
Si no eres venezolano, déjanos celebrar un poquito esta sensación de alivio y de esperanza que habíamos perdido.
Si eres venezolano y estás en Venezuela, por favor cuídate mucho. Nos necesitamos a todos a salvo.
Si eres venezolano y estás fuera, te entiendo. Te abrazo fuerte y te pido nos eduquemos sobre lo que pasa para explicarlo bien. Hará falta darle visibilidad a esto para que no se tergiverse nuestra historia.
Ya la historia no es solo el pasado, sino lo que está ocurriendo hoy. Y por eso cuento la mía.