Recibir halagos por tu apariencia física está bien. Pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso es demasiado bonito y se siente diferente.
Hablemos de lo difícil que es hablar sobre sentirse triste sin razón alguna, lo difícil que es decirle a tus amigos y familia que tienes un dolor fuerte en el pecho por ninguna razón, hablemos de lo difícil que es entender porque tienes ataques de pánico o de ansiedad.